31 diciembre 2016

POEMA A LA BELLEZA



La vida es belleza por sí misma,
cuando no es perturbada por el pensamiento...
Todo resplandece cuando Es,
pues cuando Es, nada ni nadie obscurece su brillo...

La belleza reside en la libertad...
y la libertad está más allá del condicionamiento...
Cuando aparece el pensamiento,
una creencia se aferra a él,
generando así un algo limitado;
un objeto, un deseo, un hábito...
obscureciendo dicha belleza
y enmascarando tal naturaleza...

Deja ir...
con total soltura, libre de todo aferramiento...
Date permiso para seguir reposando en tu propia paz...
deja que el espacio siga virgen,
gozando en su total infinidad...

Solo Ser es tu mayor felicidad...
libre como el viento,
sin agarrarte a ningún objeto...
totalmente despojado de condicionamientos,
hábitos, ilusiones y deseos...

Cierra tus ojos y permite embriagarte de tanta gracia...
deléitate con la magnificencia de lo que Es...
¿Puede haber algo más glorioso y bello?...
Solo debes permanecer en Eso... 
pues nada de este mundo puede llenarte por completo,
ya que lo que no puedes percibir con tus sentidos
es precisamente lo que más andas buscando...

Así que deja ir tus sentidos, tus pensamientos, tus juicios,
y enfócate únicamente en lo que Verdaderamente Es...
aquello que está más allá del alcance de tu percibir,
pues solo se puede permanecer ahí con tu verdadero Sentir.





Camino al Despertar 

27 diciembre 2016

VIVIR DESDE LA ABUNDANCIA



La Conciencia Una siempre cuida de sí misma...
tan solo observa la naturaleza...
¿qué es lo que hace el sol?
con su energía y su luz, da vida a la naturaleza. 
Las plantas y los animales no podrían vivir sin el sol.
¿qué es lo que hace el agua?
al igual que el sol, da vida a la naturaleza..
Lo mismo sucede con el aire que respiramos y la tierra.

Más allá de los 4 elementos de la naturaleza, las plantas con sus frutos, cuidan de los animales, insectos y seres humanos...
Los animales tienen su propia cadena alimenticia; unos se alimentan de otros para su propia supervivencia.
¿Y los seres humanos?
Los seres humanos tenemos conciencia para poder cuidar al resto de la naturaleza; a plantas, animales y a otros seres humanos.

Percibe como todo, absolutamente todo, cuida de sí mismo...
todo es Conciencia Pura, el Absoluto Uno manifestado en múltiples formas y experimentándose a sí mismo en cada una de ellas...
Todo está lleno de belleza...
todo se abraza a sí mismo, todo se cuida y protege a sí mismo...
Ésta es la naturaleza de la Conciencia Pura, 
ya que su principal virtud es el amor incondicional, y esto es abundancia.

Todo tiene su magia, su encanto, su belleza...
pero cuando interviene una mente inconsciente descontrolada, deviene la destrucción, el caos, el sufrimiento.
Pues la mente es el causante principal;
una mente sin corazón, sin consciencia, una mente llena de patrones de pensamientos y hábitos adquiridos en el pasado.

Teniendo en cuenta esto, que todo cuida de sí mismo y que todo es abundancia, la mayoría de los seres humanos viven desde la carencia, desde el miedo y la preocupación.
Es fundamental tener cubiertas las necesidades básicas del cuerpo; alimento, agua, un hogar, ropa, atención médica, etc.
Y las personas tienen la mentalidad de cubrir sus necesidades básicas del cuerpo trabajando y esforzándose duramente para poder lograr una suma determinada de dinero a final de mes.
Es decir, el ser humano vive en el hábito de ser un esclavo para poder cubrir las necesidades básicas de su cuerpo. 
Así pues, el hombre no trabaja para vivir, sino para sobrevivir.
Y esto no se alinea con las leyes universales del Universo, que es abundancia.

Cuando el ser humano tiene una mentalidad, un enfoque en el que pone por delante el ganar un tanto económico a final de mes para poder cubrir sus necesidades orgánicas, este ser humano acaba siendo un esclavo del sistema; vive desde el miedo, la preocupación, desde la inseguridad: "tengo que ganar dinero para poder comer y satisfacer mis necesidades  y las de mi familia".
Esto no es vivir alineado con el fluir del Universo, sino todo lo contrario, pues el enfoque aquí es objetivo "ganar dinero".
Entonces todo se torna una obligación, una carga, una esclavitud, y por tanto, infelicidad y enfermedad.

Debemos cambiar nuestra mentalidad, nuestro punto de enfoque principal, el más importante, el cual no se basa en el objetivo "ganar dinero para cubrir mis necesidades", sino que se basa en alinearnos con la abundancia del Universo.
Cuando aprendemos a alinearnos con las leyes universales de la abundancia, logramos la libertad, la satisfacción, y el goce de saber que el universo nos abraza y nos cuida con amor, cubriendo absolutamente todas nuestras necesidades básicas.

¿Y cómo podemos dejar de ser esclavos supervivientes para llegar a ser seres humanos libres y llenos de abundancia?

El punto principal a tener en cuenta ya no es el objetivo "ganar dinero", sino tener la actitud de beneficiar siempre a los demás; ya sean seres humanos, animales, plantas y al planeta en general.
El objetivo en mente pasa de ser "ganar dinero" a ser "CÓMO PUEDO APORTAR AL MUNDO Y A LOS DEMÁS".

Cuando un ser humano deja de interesarse por el objetivo, por la ganancia material para satisfacer sus necesidades básicas, y empieza a desarrollar una actitud de compasión, de colaboración, de dar sin esperar recibir nada a cambio, de compartir sus dones y talentos con los demás solo por amor incondicional, entonces, justamente entonces es cuando surge la magia y es cuando este ser humano se alinea con la abundancia del universo, el cual te proveerá de todo aquello que necesites.

Cuando tú das, la vida te devuelve lo mismo, multiplicado.
Cuando ayudamos al prójimo, la vida nos ayuda y nos cuida.
Cuando compartimos lo que más amamos hacer con los demás, estamos accionando desde la aportación a la comunidad, al colectivo, entonces, somos felices y la vida nos sonríe y nos ofrece todo aquello cuanto necesitamos. 

Recuerda que la vida es como un boomerang: todo aquello que generas hacia afuera, la vida te lo devolverá. 
Si generas amor, la vida te devuelve amor.
Si quieres sanar de tu enfermedad, sana a otros.
Si quieres tener siempre tus necesidades cubiertas, haz donaciones de vez en cuando, en forma de comida o dinero a comunidades y organizaciones.
Si lo que más quieres es ser feliz, haz feliz a los demás.
Si lo que deseas es la paz en el mundo, ofrece paz a los demás.
Cuando nuestro principal objetivo es el bien de la comunidad, del colectivo, el beneficio de todos los seres, entonces fluimos con la abundancia del universo. Y es justamente así como devenimos seres realizados, felices, seguros y libres.

Cuando vives con esta mentalidad, no te esfuerzas por trabajar para llegar a fin de mes, sino que disfrutas haciendo lo que más te gusta, lo que amas con todo tu corazón, y lo compartes con los demás de manera altruista, sin pedir nada a cambio. Es entonces cuando ves el milagro de la vida... ves cómo la vida te abraza y te cuida... pues todo lo que tú das, se te devuelve.
Es así de sencillo; no debes seguir siendo un esclavo para poder sobrevivir, solo observa tu corazón, encuentra aquello que más amas hacer y que puedas compartirlo con los demás. Compartirlo desde el amor, desde tu satisfacción, desde tu felicidad. Y entonces, verás el milagro de la Vida... Entonces, verás que lo único que deseaba la Vida era tu libertad y tu felicidad.

Solo tú tienes el libre albedrío para cambiar tu enfoque, y poder así ver con tus propios ojos la belleza, la magnificencia y el amor tan grande que la vida emana para cuidar de ti y de toda la existencia. 

Camino al Despertar 

23 diciembre 2016

ERRADICAR EL SUFRIMIENTO



Tu atención es lo más importante que debes tener en cuenta.
Aquello a lo que tú pones tu atención, se energiza y pasa a formar parte de tu experiencia.

Cuando vivimos situaciones complicadas, problemas de trabajo, discusiones con otras personas, dolores emocionales, etc, es muy fácil que rápidamente nuestra atención se pose en tales situaciones y se aferre ahí, haciendo que uno se identifique con eso y lo vaya alimentando constantemente con el pensamiento.
Al prestar toda nuestra atención especialmente en estas situaciones dramáticas, esto genera dolor y por tanto, sufrimos.

El sufrimiento es cuando uno está apegado a un pensamiento negativo o a una emoción de dolor y lo va alimentando con su atención constante.
El dolor estaba ahí, pero el sufrimiento lo has generado tú al alimentar intensamente ese pensamiento o emoción.
Entonces, ¿para qué seguir manteniendo nuestra atención ahí?

No es la situación en sí lo que duele... lo que realmente duele es tu interpretación de la situación juntamente a tu apego a ello.
Es el apego lo que hay que erradicar, y solo se puede eliminar viviendo desde la Presencia Consciente Observadora. 
Es decir, viviendo desde la comprensión de que no soy un personaje, sino que soy aquello que está más allá de todo objeto y percepción, de todo concepto, creencia y pensamiento, aquello que Es y simplemente Es.

Date cuenta de que absolutamente todo lo que sucede en tu vida, es tan solo una experiencia virtual; es decir, todo es un espejismo de tu mente subconsciente. Y la vida te traerá todas las situaciones que sean necesarias para que adquieras la comprensión profunda de Tu Verdadera Realidad.
Nada existe a parte de Ti mismo... 
Este mundo es el mundo de las formas, de la dualidad, y en la dualidad hay apego... Por tanto, la actividad fundamental es trabajarte a ti mismo para erradicar completamente el apego, la falsa creencia de que eres un personaje y que el mundo es real. 
El mundo es real en tanto que manifestación de lo Absoluto, pero es irreal en tanto que solo refleja aquellos aspectos de ti que debes trascender para devenir puro y luminoso.

La vida te pondrá a prueba una y otra vez hasta que ya no te afecte... Es más, hasta que no haya nadie a quien pueda afectarle.
Por tanto, cambia tu foco de atención... Céntrate en el "Yo soy" que Eres y permanece ahí, vive desde ahí.

Camino al Despertar

15 diciembre 2016

EL PEQUEÑO "yo" Y EL SILENCIO



Puede haber momentos en que no parece ser tan bueno en la superficie (no bueno en una forma más o menos importante).
Pierdes el autobús o el avión... o algo muy importante sucede, algún fracaso en tu vida, alguna pérdida. 
¿Qué sucede entonces? 
Por lo general, la resistencia aparece. 
Un profundo no a lo que es. Esa es la reacción del pequeño "yo", el sentido de uno mismo fabricado por la mente. Se vuelve más fuerte, cuanto más profundo es el no a este momento, y cuando la resistencia aparece, el no puede llegar a ser muy intenso. Y eso, por supuesto, es dolor, sufrimiento. 
Cuanto más profundo el desafío, más fuerte es la reacción del no, más resistencia y por tanto, más sufrimiento y dolor.

El "yo" se basa en una interpretación de esas cosas que han ocurrido.
Todo el mundo vive en esa obra de ficción creada por la mente (el "yo"). Y el "yo" es el principal protagonista.
El "yo" solo puede vivir en el pasado o en el futuro, la línea del tiempo, propia de la mente ilusoria. Por tanto, el "yo" vive en resistencia a lo que es, debido a que las necesidades ficticias de dicha entidad no pueden sostenerse, salvo en un estado de resistencia al ahora o de negación del ahora.
El "yo" siempre se basa en la negación y la resistencia porque nunca está satisfecho.

Todo es cuestión de abandonar el apego al pensamiento y finalmente ir más allá de la necesidad compulsiva de pensar. Entonces lo que surge es la Presencia ―un estado de claridad, simplicidad de puro estado de ser― Un profundo permitir o aceptar que este momento sea lo que es. 
Eso es todo lo que es, amor. 
También es compasión, un profundo afecto, un abrazar todo lo que es. En otras palabras: abrazar la vida, diciendo "Sí" a la vida. 
¿Dónde está la vida? 
Aquí y Ahora. 
La vida no puede existir separadamente del aquí y del ahora. 

Hay dos movimientos que gobiernan la entidad ficticia en la que los humanos están atrapados. Un profundo afán por el futuro como una respuesta, es el movimiento del querer y necesitar. Es por eso que todo el mundo está corriendo hacia él. Tradicionalmente, a esto se ha llamado "Deseo" en las enseñanzas espirituales. 
El otro movimiento relacionado con el futuro es: "Dios mío, ¿qué va a pasar conmigo?" Eso se llama "Miedo". Surge el miedo.
Así que los seres humanos se mueven entre estos dos, en un continuo conflicto o dilema. El deseo, que es querer y necesitar, y el miedo. Somos atraídos hacia el futuro y al mismo tiempo le tenemos miedo.

Toda la ficción del "yo" no puede mantenerse sin estar en oposición a algo. El yo, para poder continuar, tiene que estar en conflicto con algo casi continuamente, ya que su supervivencia depende de mantener la ilusión de que es una entidad separada; "esta es mi frontera, y ahí fuera están los demás y el resto del mundo".
Para que su ilusión de separación pueda mantenerse, necesita enemigos de una forma u otra.

Los enemigos no están necesariamente en la forma de personas, aunque a menudo ese es el caso, sino también en forma de situaciones, condiciones, incluso lugares. Y entonces ¿qué hay en la raíz misma de eso? ¿Cuál es el gran enemigo real del pequeño yo? El momento presente.

¿Y cuál es el momento presente ahora? La vida. 
Porque la vida no puede estar en ningún otro lugar ni en ningún otro momento que ahora. Así que el pequeño yo vive en oposición a la vida. Su enemigo es la vida misma, que es ahora. 
Si eso no es locura, ¿qué es? 
Por lo tanto soy "yo", el pequeño "yo", contra el universo.

El pequeño "yo" puede tener breves momentos de alivio temporal. Nunca por mucho tiempo, ya que no puede permitirse estar en el estado de no-oposición a lo que es por mucho tiempo. 
No puede permitirse estar en un estado de paz por mucho tiempo. No puede permitirse estar en un estado de alegría por mucho tiempo. No puede permitirse estar en el estado de amor por mucho tiempo. Porque todas esas cosas surgen sólo cuando no hay oposición a "lo que es", cuando hay un abrazo profundo a lo que es. Así que el pequeño yo tiene miedo de abrazar lo que es. Su misma existencia depende de no abrazar lo que es.
Reconocer eso es una realización maravillosa.

Siempre y cuando hay inconsciencia, las causas de la infelicidad están ahí fuera, y siempre está la interpretación: "Si solamente esas cosas cambiaran o pudiera cambiarlas, yo estaría bien".
Y entonces te embarcas en una continua lucha contra lo que es. "Voy a cambiar estas cosas de ahí fuera para eliminar las causas de mi infelicidad. Si puedo hacer que cambies tu comportamiento, entonces seré feliz. Mi infelicidad se irá". 
Esa es la ilusión, y mucha gente llega al final de su encarnación (la mayoría todavía) atrapada en esa ilusión: "Si las cosas fueran diferentes...". No ven que la infelicidad está incrustada en la estructura misma de la mente. 

Se puede ver en las relaciones.
Si conoces a una persona, los primeros días o semanas ―a veces incluso meses― hay armonía. Y entonces surge algo que es muy diferente, una energía completamente diferente. La necesidad de conflicto regresa. Y el momento en que los seres humanos están más tiempo sin conflicto es a menudo cuando se enamoran, y eso puede durar unas pocas semanas. 
O si te vas a vivir a una isla del Pacífico Sur, es posible que seas libre de la infelicidad por algún tiempo, pero puedes estar seguro de que la felicidad que está aquí ― no ahí― en la estructura de la mente egoica, encontrará una razón para que seas infeliz.
Aún cuando estés en el paraíso, habrá algo que no está bien. Podría ser cualquier cosa: los mosquitos, el aburrimiento.

Digamos que alguien pudiera crear para ti un ambiente donde se hubieran eliminado todas las causas de la infelicidad. La infelicidad profunda todavía surgiría por el aburrimiento insoportable, hasta el punto del suicidio. A veces ocurre eso con las personas que nacen en una gran riqueza, donde todas sus necesidades o deseos son inmediatamente satisfechos. Deberían ser completamente felices ―ellos lo han tenido todo― pero a menudo surge la miseria profunda, la profunda insatisfacción con todo. Así que no puedes escapar de eso.

El Buda usó el término "Sufrimiento". Otras tradiciones usan los términos "Espejismo" o "Ilusión" o incluso "Pecado". 
El ver o darse cuenta de eso da comienzo a su disolución.
Las estructuras de la infelicidad humana, que son las estructuras de un modo de pensar egoico condicionado, comienzan a disolverse. ¿Y qué ocurre entonces? Esto sólo ocurre si tu atención se mueve hacia el ahora, y se sostiene ahí.
Pero al ego le gusta hacer de eso un problema también. Dice: "Está bien, debe llevar tiempo deshacerse de la ilusión de toda esa infelicidad en mi mente. ¿Cuánto tiempo llevará?" 

Mira cualquier problema de tu vida, no importa lo grave que parece, y mira si puede sobrevivir cuando tu atención está totalmente aquí. Entonces te conviertes en lo que siempre has sido ― que es la consciencia misma, el campo imperturbable de presencia que subyace a todo. Así que la pesadez se ha ido. 
Ese es el cumplimiento de tu existencia humana.

Y ese es el florecimiento de la consciencia humana. 
Si caminas por la cuerda floja del Ahora, tienes que estar totalmente presente, a cada paso. No hay ningún pequeño "yo". Hay una total presencia a cada paso. 
Este es el estado que está surgiendo, y es sólo en esa presencia total y absoluta que el pequeño "yo" se disuelve y todos los problemas adheridos a él ―que en realidad constituyen su propia existencia― desaparecen. No pueden sobrevivir ante la intensa presencia.

Este florecimiento es la realización de "quién" eres. 
Pero no serías capaz de decir mucho sobre ello a través de la mente. Si alguien pregunta, "¿Quién eres?" sólo puede haber un silencio.
Desde el punto de vista de la mente, parece como si supieras menos acerca de "quién" eres que antes.
Y es verdad. Es un abrazo voluntario a ese estado de no saber. Y esto es también una clave, un abrazo voluntario y decir "Sí" al estado de no saber nada más. Es por eso que es tan aterrador para el pequeño ego. Abrazar el no saber.

Hay un vasto poder en ese no saber. 
Lo que necesitas saber en todo momento (que es siempre este momento) surgirá del estado de Presencia. 
Lo que necesites saber o cualquier cosa que necesites hacer y conocer en todo momento, en lo que sea ―en las relaciones, en cualquier situación― surge del estado del no saber.
Así que siéntete cómodo y feliz con no saber.

Es una gran cosa que descubrir.
Y ahora este estado de consciencia se aplica a toda tu existencia. 
Está bien no saber, y entonces permaneces con el no saber, que es la quietud. Y todo lo que se necesita, de repente viene.
Puede venir como palabras, como una acción, o simplemente como una emanación de amor. 
Podría ser una cosa simple como salir a caminar y ver todo lo que te rodea en ese atento estado de alerta. 
No vas caminando por ahí como el pequeño "yo" con sus problemas. Vas caminando como un campo de consciencia que mira el universo ―el universo fenoménico y su belleza― sin necesidad de imponer el ruido mental en nada ni interpretar.
No necesitas saber cómo se llama este árbol. Es posible que lo sepas, pero ya no es importante si no interfiere con la belleza de ese momento. Ya no existe la pesadez de una persona que camina por la calle. Y si tenías algunos pensamientos en la cabeza, dirías: "Esto es bueno. Cada momento es bueno, gracias".

Y Dios vio su creación y vio que era bueno.
Eso que mira el mundo a través de tus ojos es la Consciencia Pura, la luz que emana de la Fuente. 
Esta luz mira a través de tus ojos, de tus percepciones sensoriales y ama a su creación porque tú la creaste. Tú eres la Consciencia, que aparece como forma, y es bueno. Así que caminas como una bendición en la tierra, ya no como una carga. Y todo el mundo y todas las cosas te aman por eso.
Hasta la naturaleza; sentirás que la naturaleza ―los árboles, las flores― aman tu presencia. Es casi como si su mismo ser se moviera un poco hacia ti porque dentro de la totalidad no hay separación entre esto y lo otro ―cuando ves la belleza sin la mente― es un auto-reconocimiento.
La consciencia ―la flor, que es una expresión de la consciencia― reconoce su propia belleza a través de ti. Así que hasta la naturaleza encuentra la plenitud a través de eso. Se conoce a sí misma a través de ti.

También está el silencio. Reconocer el silencio. Está surgiendo de la quietud. La quietud no depende del silencio exterior.
Escuchar el silencio. No es más que la quietud en ti la que puede ser consciente del silencio.
En el momento en que escuchas el silencio, surge la quietud. Por medio de la quietud, te das cuenta del silencio.

Así que está dentro y fuera, y entonces viene la realización.
La dimensión de la consciencia siempre está ahí. Y puede surgir en los momentos más insospechados. 
Puedes encontrarte en medio de una situación ruidosa en el trabajo ― la lucha del pequeño "yo"; y de repente, surge el silencio, y estás observando sin condenar, sin interpretar. Entonces, tal vez surjan algunas palabras. Dices algo muy diferente. Cualquier cosa que surge de tu quietud interior tiene una cualidad muy diferente. Incluso si se convierte en palabras, siempre tiene algo de esa quietud.
Una dimensión de consciencia totalmente diferente surge ― el amor, fundamentalmente, más allá del ego.

Reconozcamos el silencio. Fuera, a través de la quietud interior. Y ahora haz frente a todo, a todo el mundo, a través de esa quietud. Trae la quietud, sé ella, porque tú eres ella.
Y entonces esa es la dimensión de lo Sagrado surgiendo, inseparable de la quietud.



Eckhart Tolle 

SIMPLEMENTE...



Cuántas cosas nos perdemos,
por estar constantemente distraídos...
Cuántas maravillas que nos envuelven,
las pasamos por alto...
Siempre con un rumbo fijo, con un objetivo en mente...
Cuánta magia podemos presenciar a nuestro alcance,
justo aquí y ahora... regresando a este momento...

Miles y miles de pensamientos, 
nublan completamente la belleza que nos rodea...
Cuántas veces nos hemos sentido víctimas,
de nuestra propia mente...
hasta llegar un momento crítico,
en el que nos decimos. "Basta!"...

Cuánto esfuerzo y energía gastamos,
al pretender ser alguien...
Cuántas veces hemos actuado,
a través de falsas apariencias...
y todo esto simplemente por tener una identidad,
que sea reconocida y aceptada por los demás...

Cuántos momentos de paz nos perdemos,
al navegar continuamente en nuestros pensamientos...
Cuántas noches sin dormir,
por todas y cada una de las vueltas que da nuestra mente...
Preocupaciones y preocupaciones nos inundan completamente.

Si supiéramos entonces lo simple que todo puede ser...
Si dejáramos de ser arrastrados por la corriente,
para descansar en nuestra propia Presencia Consciente...
Mientras el alma te pide paz, guerra y guerra te pide la mente...
y cuánto más peleas y te resistes,
más lejos estás de encontrar dicha paz...

Pero no te das cuenta, no acabas de ver...
que cuanto más alimentas tu mente,
más cerca estás de perderte,
y más propicio estás de loco volverte...
pues la paz no está en algún lugar que debas buscar,
sino en lo más profundo de tu corazón, ahí la vas a encontrar...

Tú eres Paz...
Tú eres Silencio...
Tú eres Bienestar...
Solo hay que dejar de mirar a la mente,
y dejar de seguirle la corriente...
Entonces busca eso que realmente sientes,
y descansa ahí profundamente...
Sin esfuerzo... sin hacer...
simplemente relájate y reposa en tu propio Ser.

Camino al Despertar 

12 diciembre 2016

¿CÓMO SANAR LA ENFERMEDAD?



Todas y cada una de las dolencias y enfermedades son señales indicadoras de nuestro apego emocional.
La principal raíz, causa y base de dichas "enfermedades", no es nada más que la creencia de que soy un "yo separado", que me identifico con mis pensamientos, mi cuerpo y mi historia, y que de dicha identificación, se generan en mi mente desequilibrios emocionales. 
El cuerpo simplemente es la manifestación del Ser que soy, de la energía que soy. Y la “enfermedad” es la manifestación en el cuerpo, de la energía de desequilibrio que surge debido al apego y dolor emocional.

Somos energía, somos información... absolutamente todo lo que existe es vibración. Los seres humanos vivimos en función de creencias; patrones de pensamientos que han sido aprendidos a lo largo de la vida de nuestro entorno (padres, familia, sociedad, cultura, país, etc.).
Al tener un cuerpo físico, surge la creencia de que somos este cuerpo, y por tanto, nos aferramos a él, originando un sentido de ser alguien, un "yo".
Todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos sensoriales, no es nada más y nada menos que información. Todo está sujeto en base a creencias, que por supuesto, son identificaciones mentales.

Cuando hablamos de sanación, debemos comprender que lo que hay que sanar realmente es la erradicación de este falso sentido de "yo". Ésta es la creencia principal y es el punto de origen en el cual debemos trabajar.

Cuando vivimos apegados al cuerpo y a nuestro entorno mundano, vivimos desconectados de nuestra verdadera naturaleza. Es decir, nuestra atención está enfocada únicamente en la persona que creo que soy y en el mundo que me rodea. Pasamos por alto que hay algo que está más allá de la persona que creo que soy y del mundo que me rodea, y que es mi verdadera esencia.
El apego a este "yo" es el causante de todo dolor emocional, el cual es también información, energía en vibración.

¿Qué es la enfermedad?

La enfermedad física es la manifestación en el cuerpo de desequilibrio o estancamiento de nuestro campo electromagnético (energía vital), causado por una serie de creencias y apegos. Este desequilibrio se materializa en la dimensión de la materia (en nuestro cuerpo físico), dando lugar a unos síntomas específicos, los cuales nos indican que algo no funciona correctamente.

Cambia tus creencias y sanarás tu cuerpo. 
Tus creencias son el punto de origen, en las cuales nos apegamos, generando así emociones negativas o positivas.
Cuando se trata de emociones negativas, hay dolor. Y este dolor emocional da lugar a unos códigos en nuestro subconsciente que se reflejarán en nuestro cuerpo físico.
Por tanto, para poder sanar, debemos cambiar estos códigos "enfermos" por códigos sanos. Y esto lo hacemos tomando consciencia de estos códigos "enfermos".

La vida nos va a ir reflejando continuamente estos códigos "enfermos", que son aquellas emociones que están en nuestro subconsciente y que debemos sanar, liberar para devenir cada vez más puros. Es decir, para despojarnos de tantos condicionamientos.
Todo lo que nos causa malestar, ya sean personas, situaciones, lugares, etc. es porque está en nosotros. No son los demás los que nos hacen sentir mal, sino que ellos son un reflejo de nuestras emociones y apegos para que podamos tomar consciencia de ellos y sanarlos.

¿Cómo sanarlos?

La respuesta a esta pregunta es erradicar la creencia mental del “yo”. 
El “yo” es la principal causa de apego, del cual surgen los dolores emocionales que desequilibran el campo electromagnético (energía vital), causando bloqueos y estancamientos de nuestro flujo vital. 
Cuando trascendemos el “yo”, devenimos libres, y por tanto, ya no hay apegos.

Es importante también, tomar conciencia de todos aquellos dolores emocionales y apegos, e ir liberándolos. Para ello, debemos observarlos y aceptarlos (abrazarlos con amor).
A medida que vamos liberando dolores emocionales, apegos y nos vamos desidentificando del “yo”, realizamos la liberación del condicionamiento, y por tanto, un total y completo equilibrio interno, que se reflejará externamente en una gran paz.
Donde hay paz, no puede haber enfermedad.

Debemos tener en cuenta de que somos una sola mente colectiva, todos estamos interconectados. Y a medida que nos vamos sanando a nosotros mismos de forma individual (cada uno va trabajando sus apegos), esto repercute en la mente colectiva de forma positiva, ayudando así a los demás a sanar.
Cuando te sanas a ti mismo, sanas al mundo.

Camino al Despertar

¿CÓMO SE PRACTICA LA AUTO-INDAGACIÓN?



Para saber cómo se practica la auto-indagación, es necesario comprender cuál es la naturaleza de la mente.

¿Cuál es la naturaleza de la mente?

La mente no es nada más que el pensamiento "yo".
La mente y el ego son uno y lo mismo. 
Las demás facultades mentales tales como el intelecto y la memoria son solo esto. 
La mente, el intelecto, el almacén de las tendencias mentales y el ego, todos éstos son solo la mente misma. 
Esto es como si se dieran diferentes nombres a un hombre, de acuerdo con sus diferentes funciones. 
El alma individual no es nada más que este alma o ego.

El pensamiento "yo" es el pensamiento más importante. 
La idea o pensamiento de una personalidad es también la raíz o sostén de todos los demás pensamientos, puesto que cada idea o pensamiento surge solo como el pensamiento de alguien y no se conoce que exista independientemente del ego.

¿De dónde surge este "yo"? 
Búsquelo dentro; entonces se desvanece. 
Esto es la investigación de la sabiduría. 
Cuando la mente investiga incesantemente su propia naturaleza, transpira que no hay ninguna cosa tal como la mente. 
Esto es la vía directa para todos. 
La mente es meramente pensamientos. De todos los pensamientos el pensamiento "yo" es la raíz. Por lo tanto, la mente es solo el pensamiento "yo".

El nacimiento del pensamiento "yo" es el propio nacimiento de uno. Su muerte es la muerte de la persona.
Después de que ha surgido el pensamiento "yo", surge la identidad errónea con el cuerpo.
Deshágase del pensamiento "yo". 
Mientras "yo" está vivo, hay aflicción. Cuando "yo" deja de existir, no hay ninguna aflicción.
La existencia fenoménica del ego es trascendida cuando usted profundiza dentro de la fuente de donde surge el pensamiento "yo".

Desde el punto de vista funcional, el ego tiene una única y sola característica. El ego funciona como el nudo entre el Sí mismo, que es consciencia pura, y el cuerpo físico, que es inerte e insenciente. 
Por lo tanto, el ego es llamado el nudo entre la consciencia y el cuerpo inerte.
En su investigación, usted toma el aspecto consciencia esencial del ego. Por esta razón la indagación debe conducir a la realización de la consciencia pura del Sí mismo.

Usted debe distinguir entre el "Yo", puro en sí mismo, y el pensamiento "yo".
Este último, siendo meramente un pensamiento, ve sujeto y objeto, duerme, despierta, come y bebe, muere y renace. 
Pero el "Yo" puro, es el ser puro; existencia eterna, libre de toda ignorancia y de todo pensamiento-ilusión. 
Si usted permanece como el "Yo" (su único ser, sin pensamiento), el pensamiento "yo" desaparecerá y la ilusión se desvanecerá para siempre. 
En una sala de cine usted puede ver las imágenes solo con una luz muy tenue o en la obscuridad. Pero cuando se encienden todas las luces, las imágenes desaparecen. Así también, en la inundación de luz del Absoluto supremo, todos los objetos desaparecen.

El Sí mismo está más allá de la mente y sin embargo la realización es con la mente. «La mente no puede pensarlo. Él no puede ser pensado con la mente y sólo la mente puede realizarlo». 
¿Cómo han de reconciliarse estas contradicciones?

El Sí mismo se realiza con la mente muerta. Es decir, con la mente desprovista de pensamientos y vuelta hacia dentro. 
Entonces la mente ve su propia fuente y deviene eso, el Sí mismo.

Para ver los objetos es necesaria la luz de la mente. 
Para ver el Corazón es suficiente con que la mente esté vuelta hacia él. Entonces la mente se pierde a sí misma y el Corazón brilla.

La esencia de la mente es solamente consciencia. Sin embargo, cuando el ego la domina, funciona como la facultad razonante, pensante o sensorial. 
La mente cósmica, no estando limitada por el ego, no tiene nada separado de sí misma y es por lo tanto solo consciencia. 
Esto es lo que la Biblia quiere decir por «Yo soy lo que Yo soy».

Cuando la mente perece en la consciencia suprema del propio Sí mismo de uno, sabe que la totalidad de los diferentes poderes, comenzando con el poder de querer e incluyendo el poder de hacer y el poder de conocer, desaparecerán enteramente, al encontrarse que son una imaginación irreal que aparece en la propia forma de la consciencia de uno. 
Sólo la mente impura, que funciona como pensamiento y olvido, es samsara, lo cual es el ciclo del nacimiento y muerte. 
Sólo el «Yo» real, en el que la actividad del pensamiento y el olvido ha perecido, es la liberación pura. 

Está desprovisto de olvido de Sí mismo, lo cual, es la causa del nacimiento y muerte.

¿Cómo se practica la auto-indagación?

En la auto-indagación es aconsejable poner tu atención en la sensación interior de «yo» y a aferrarse a esa sensación tanto como sea posible.
Si tu atención se distrae por otros pensamientos, debes volver de nuevo a la consciencia del pensamiento «yo» siempre que seas consciente de que tu atención vaga errante.
Puedes hacerte las siguientes preguntas para mantener tu atención en el «yo»: «¿Quién soy yo?» o «¿De dónde viene este yo?».
La meta última es ser continuamente consciente del «yo», que asume que es responsable de todas las actividades del cuerpo y de la mente.

En las primeras etapas de la práctica, la atención a la sensación «yo» es una actividad mental que toma la forma de un pensamiento o una percepción. 
Según se desarrolla la práctica, el pensamiento «yo» da paso a una sensación de «yo» experimentada subjetivamente. Y cuando esta sensación cesa de conectarse e identificarse con los pensamientos y los objetos, se desvanece completamente.
Lo que permanece es una experiencia de ser, en la que el sentido de individualidad ha cesado de operar temporalmente.
La experiencia puede ser intermitente al comienzo, pero con la práctica repetida deviene cada vez más fácil de alcanzar y de mantener.

Cuando la auto-indagación alcanza este nivel, hay una consciencia de ser sin esfuerzo, en la que el esfuerzo individual ya no es posible puesto que el «yo» que hace el esfuerzo ha cesado de existir temporalmente. 
No es la Auto-realización puesto que el pensamiento «yo» se re-afirma a sí mismo periódicamente, pero es el nivel de práctica más elevado.
La experiencia repetida de este estado de ser, debilita y destruye las tendencias mentales que hacen que surja el pensamiento «yo». Y cuando su dominio se ha debilitado suficientemente, el poder del Sí mismo destruye las tendencias residuales tan completamente que el pensamiento «yo» jamás surge de nuevo. Éste es el estado de Auto-realización final e irreversible.

Esta práctica de la auto-atención o consciencia del pensamiento «yo» es una técnica apacible que deja a un lado los métodos represivos usuales de control de la mente. 
No es un ejercicio de concentración, ni se propone tampoco la supresión de los pensamientos; invoca meramente la consciencia de la fuente de la cual surge la mente.

El método y la meta de la auto-indagación es permanecer en la fuente de la mente y ser consciente de lo que uno realmente es, retirando la atención y el interés de lo que uno no es. 
En las primeras etapas, el esfuerzo, en la forma de la transferencia de la atención desde los pensamientos al pensador, es esencial, pero una vez que la consciencia de la sensación «yo» se ha establecido firmemente, más esfuerzo es contraproducente. 
Desde ahí en adelante, es más un proceso de ser que de hacer. De ser sin esfuerzo, más bien que un esfuerzo de ser.

Ser lo que uno ya es, es sin esfuerzo, puesto que la eseidad está siempre presente y siempre es experimentada.
Por otra parte, pretender ser lo que uno no es (es decir, el cuerpo y la mente), requiere un esfuerzo mental continuo, aunque este esfuerzo está casi siempre en un nivel subconsciente.
Se sigue, por lo tanto, que en las etapas más elevadas de la auto-indagación, el esfuerzo aleja la atención de la experiencia de ser, mientras que la cesación del esfuerzo mental la revela. Finalmente, el Sí mismo no es descubierto como un resultado de hacer algo, sino solo siendo.

La auto-indagación no debe ser considerada como una práctica de meditación que tiene lugar en ciertas horas y en ciertas posiciones; debe continuar a todo lo largo de las horas de la vigilia de uno, independientemente de lo que uno esté haciendo.
No hay ningún conflicto entre trabajar y la auto-indagación. Con un poco de práctica, se puede hacer bajo cualquier circunstancia.



Sri Ramana Maharshi 

08 diciembre 2016

¿CUÁL ES LA NATURALEZA DE LA MENTE?



La mente no es nada más que el pensamiento "yo".
La mente y el ego son uno y lo mismo. 
Las demás facultades mentales tales como el intelecto y la memoria son solo esto. 
La mente, el intelecto, el almacén de las tendencias mentales y el ego, todos éstos son solo la mente misma. 
Esto es como si se dieran diferentes nombres a un hombre, de acuerdo con sus diferentes funciones. 
El alma individual no es nada más que este alma o ego.

El pensamiento "yo" es el pensamiento más importante. 
La idea o pensamiento de una personalidad es también la raíz o sostén de todos los demás pensamientos, puesto que cada idea o pensamiento surge solo como el pensamiento de alguien y no se conoce que exista independientemente del ego.

¿De dónde surge este "yo"? 

Búsquelo dentro; entonces se desvanece. 
Esto es la investigación de la sabiduría. 
Cuando la mente investiga incesantemente su propia naturaleza, transpira que no hay ninguna cosa tal como la mente. 
Esto es la vía directa para todos. 
La mente es meramente pensamientos. De todos los pensamientos el pensamiento "yo" es la raíz. Por lo tanto, la mente es solo el pensamiento "yo".

El nacimiento del pensamiento "yo" es el propio nacimiento de uno. Su muerte es la muerte de la persona.
Después de que ha surgido el pensamiento "yo", surge la identidad errónea con el cuerpo.
Deshágase del pensamiento "yo". 
Mientras "yo" está vivo, hay aflicción. Cuando "yo" deja de existir, no hay ninguna aflicción.
La existencia fenoménica del ego es trascendida cuando usted profundiza dentro de la fuente de donde surge el pensamiento "yo".

Desde el punto de vista funcional, el ego tiene una única y sola característica. El ego funciona como el nudo entre el Sí mismo, que es consciencia pura, y el cuerpo físico, que es inerte e insenciente. 
El ego es llamado por lo tanto el nudo entre la consciencia y el cuerpo inerte.
En su investigación, usted toma el aspecto consciencia esencial del ego. Por esta razón la indagación debe conducir a la realización de la consciencia pura del Sí mismo.

Usted debe distinguir entre el "Yo", puro en sí mismo, y el pensamiento "yo".
Este último, siendo meramente un pensamiento, ve sujeto y objeto, duerme, despierta, como y bebe, muere y renace. 
Pero el "Yo" puro, es el ser puro; existencia eterna, libre de toda ignorancia y de todo pensamiento-ilusión. 
Si usted permanece como el "Yo" -su único ser, sin pensamiento- el pensamiento "yo" desaparecerá y la ilusión se desvanecerá para siempre. 
En una sala de cine usted puede ver las imágenes solo con una luz muy tenue o en la obscuridad. Pero cuando se encienden todas las luces, las imágenes desaparecen. Así también, en la inundación de luz del Absoluto supremo, todos los objetos desaparecen.

El Sí mismo está más allá de la mente y sin embargo la realización es con la mente. «La mente no puede pensarlo. Él no puede ser pensado con la mente y sólo la mente puede realizarlo». 
¿Cómo han de reconciliarse estas contradicciones?

El Sí mismo se realiza con la mente muerta. Es decir, con la mente desprovista de pensamientos y vuelta hacia dentro. 
Entonces la mente ve su propia fuente y deviene eso, el Sí mismo.

Para ver los objetos es necesaria la luz de la mente. 
Para ver el Corazón es suficiente con que la mente esté vuelta hacia él. Entonces la mente se pierde a sí misma y el Corazón brilla.

La esencia de la mente es solamente consciencia. Sin embargo, cuando el ego la domina, funciona como la facultad razonante, pensante o sensorial. 
La mente cósmica, no estando limitada por el ego, no tiene nada separado de sí misma y es por lo tanto solo consciencia. 
Esto es lo que la Biblia quiere decir por «Yo soy lo que Yo soy».

Cuando la mente perece en la consciencia suprema del propio Sí mismo de uno, sabe que la totalidad de los diferentes poderes, comenzando con el poder de querer e incluyendo el poder de hacer y el poder de conocer, desaparecerán enteramente, al encontrarse que son una imaginación irreal que aparece en la propia forma de la consciencia de uno. 
Sólo la mente impura, que funciona como pensamiento y olvido, es samsara, lo cual es el ciclo del nacimiento y muerte. 
Sólo el «Yo» real, en el que la actividad del pensamiento y el olvido ha perecido, es la liberación pura. 

Está desprovisto de olvido de Sí mismo, lo cual, es la causa del nacimiento y muerte.

Sri Ramana Maharshi 

25 noviembre 2016

EL JUICIO



Rápidamente nos formamos una opinión de otras personas.
Rápidamente llegamos a una conclusión sobre ellas. 
Al ego le resulta satisfactorio etiquetar a otro ser humano, darle una identidad conceptual, pronunciar juicios severos.
Cada ser humano ha sido condicionado a pensar y comportarse de cierta manera, condicionado tanto genéticamente, como por sus experiencias de la infancia y su entorno social y cultural.

Cuando emites un juicio respecto a alguien, confundes lo que realmente es esa persona con tus patrones mentales condicionados. Esa acción en sí misma, denota un patrón profundamente inconsciente y condicionado. 
Das a esa persona una identidad conceptual, y esa falsa identidad se convierte en una prisión no sólo para ella, sino también para ti.

Evitar el juicio no implica ignorar lo que el otro hace; implica reconocer que su conducta es una forma de condicionamiento; implica verla y aceptarla tal como es, sin construir una identidad para esa persona a partir del condicionamiento.
Eso te libera a ti y a la otra persona de la identificación con el condicionamiento, con la forma, con la mente. Entonces el ego ya no rige tu relación.

Mientras el ego dirija tu vida, la mayor parte de tus pensamientos, emociones y acciones surgirán del deseo y del miedo. Entonces, en las relaciones, o bien demandarás, o bien temerás algo de la otra persona.
Puede que quieras placer o beneficios materiales, reconocimiento, alabanzas o atención, o fortalecer tu sentido del "yo" mediante la comparación y el establecimiento de que eres, tienes o sabes más que la otra persona. Y lo que temes es que ocurra justo lo contrario, que esa persona pueda reducir de algún modo tu sentido del "yo".

Cuando diriges tu atención al momento presente, vas más allá del ego y más allá de la compulsión inconsciente de usar a la gente como un medio para un fin. Siendo el fin tu propio fortalecimiento a costa de los demás. 
Cuando prestas toda tu atención a la persona con la que estás interactuando, dejas fuera de la relación el pasado y el futuro, excepto para fines prácticos. 
Cuando estás plenamente presente en tus encuentros con otras personas, renuncias a la identidad conceptual que has creado para ellas (tu interpretación de quiénes son y de lo que hicieron en el pasado), y eres capaz de interactuar prescindiendo de los movimientos egóticos del deseo y del miedo. 
La clave está en la atención, que es una alerta serena.

Eckhart Tolle 

20 noviembre 2016

ATENCIÓN



La mente es tormentosa...
siempre tiende a ser negativa...
la locura del ruido mental es realmente absorvente,
sobretodo en estos tiempos de Revelación.

Cuando practicas la Atención Consciente,
recuperas la fuerza y el poder,
y por tanto, ya no caes tan fácilmente 
en la identificación con los pensamientos.

El ruido de la mente es colectivo...
y la mente colectiva de hoy en día, está muy afectada...
esta afectación y alteración provoca desastres naturales,
como terremotos, tsunamis, tormentas, etc...

Es algo que está sucediendo y se puede suavizar...
En lugar de poner tu atención en las cosas negativas,
mejor ponlas en las cosas positivas.
¿Para qué poner la atención en lo negativo?
¿Qué ganamos con eso?
¿Enojo, rabia, ira, odio, resistencia?
¿Para qué seguir empeñándote en estar mal cuando tienes totalmente el mando para revertir la situación?

La atención marca la diferencia...
mientras la atención esté posada en lo negativo,
te identificarás con ello, tu vibración bajará, 
aflorarán emociones negativas y por ende,
repercutirá de manera negativa al mundo.

Cuando tu atención está enfocada en lo positivo,
o mejor aún, en la Presencia Consciente que Eres,
puedes identificarte con ello o no, 
pero aún así, tu vibración subirá,
aflorará el sentir de la paz, del amor y de la alegría,
y esto es lo que repercutirá de manera positiva en el mundo.

¿Para qué seguir empeñándote en darle vueltas y más vueltas a las cosas negativas?
Date el permiso de ser feliz...
y de serlo Ahora mismo... para siempre!
Nadie más que tú puede elegir dónde poner la atención.

Camino al Despertar

LA ENTREGA, LA RENDICIÓN



La negatividad, la infelicidad o el sufrimiento de cualquier forma significan que hay resistencia. Y la resistencia es siempre inconsciente.

Usted dice que es consciente de sus sentimientos de infelicidad, pero la verdad es que usted está identificado con ellos y mantiene vivo el proceso por medio del pensamiento compulsivo. 
Todo eso es inconsciente. 
Si usted fuera consciente, es decir, si estuviera totalmente presente en el Ahora, toda la negatividad se disolvería casi instantáneamente. No podría sobrevivir en su presencia.
Sólo puede hacerlo en su ausencia. 

Incluso el dolor emocional no puede sobrevivir mucho tiempo en su presencia. 
Usted mantiene viva su infelicidad dándole tiempo, que es su elemento vital. Suprima el tiempo por medio de la conciencia intensa del momento presente y morirá. 

Hasta que practique la entrega, la dimensión espiritual es algo sobre lo que lee, habla, con lo que se emociona, acerca de lo que escribe libros, en lo que cree, o en lo que no, según el caso. 
No hay ninguna diferencia. Sólo cuando usted se entrega, se vuelve una realidad viva en su vida.
Cuando usted lo hace, la energía que usted emana y que entonces gobierna su vida es de una frecuencia vibratoria mucho más alta que la energía de la mente que aún gobierna nuestro mundo; la energía que creó las estructuras sociales, políticas y económicas existentes en nuestra civilización. 
Y que también se perpetúa a sí misma continuamente por medio de nuestros sistemas educativos y de nuestros medios de comunicación. 

A través de la entrega, la energía espiritual llega a este mundo. 
No genera sufrimiento para usted, para los demás seres humanos o para cualquier otra forma de vida del planeta.
Al contrario de la energía de la mente, la energía espiritual no contamina la Tierra y no está sujeta a la ley de las polaridades, que determina que nada puede existir sin su contrario, que no puede haber bien sin mal.

Aquellos que funcionan con la energía de la mente, que son todavía la inmensa mayoría de la población de la Tierra, siguen siendo inconscientes de la existencia de la energía espiritual, la cual pertenece a un orden diferente de la realidad y creará un mundo diferente cuando un número suficiente de seres humanos entren en el estado de entrega y así queden totalmente libres de negatividad. 
Si la Tierra ha de sobrevivir, ésta será la energía de los que habiten en ella.

Es una presencia silenciosa, pero intensa, la cual disuelve los patrones inconscientes de la mente, que pueden seguir aún activos por un tiempo, pero ya no gobernarán su vida. 
Las condiciones externas a las que uno se resistía, tienden también a cambiar o a disolverse rápidamente por medio de la entrega. 
Es un transformador poderoso de las situaciones y de la gente. 
Si las condiciones no cambian inmediatamente, su aceptación del Ahora le permite elevarse por encima de ellas. 
En cualquier caso, usted es libre.

Eckhart Tolle 

25 octubre 2016

LOS CUERPOS ENERGÉTICOS




El estado de nuestro cuerpo físico es la consecuencia de una gran cantidad de información y procesos que se van acumulando con el paso de los años, hasta almacenarse en nuestros centros energéticos, eso que solemos denominar «chakras».
Cuerpos sutiles
Toda nuestra biografía, incluida la que procede de vidas anteriores, se concentra en nuestros centros energéticos. Una acumulación de pensamientos negativos puede llegar a atascar, e incluso bloquear, el buen funcionamiento de un chakra. La sensación de no haber sido amado, respetado o comprendido durante la infancia, el doloroso luto por un ser querido o el impacto de una guerra, por ejemplo, son experiencias que pueden perturbar el buen funcionamiento de uno u otro chakra.
El hecho de encadenar vivencias negativas, puede «contaminar» uno o varios chacras, y llegar a provocar, en lo sucesivo, diversas patologías en todo el organismo.

Podemos establecer un paralelismo con las situaciones que perturban el tráfico de una ciudad, como un cruce de calles, un accidente o la tradicional hora punta, que terminan por formar un atasco que se extiende hasta las arterias de los alrededores y llega hasta otros cruces. La ciudad entera se paraliza. Los chacras son como los cruces, son centros energéticos que regulan y nutren las diferentes funciones de nuestro cuerpo.

En general, se suelen distinguir siete (o nueve) chacras principales, que están alineados en la columna vertebral, cada uno con su correspondiente cualidad, estructura, forma y color específicos. Se complementan entre ellos; no funcionan por separado unos de otros. Al igual que un vehículo sólo puede rodar perfectamente si las cuatro ruedas se encuentran en buen estado, el ser humano no puede resplandecer si no mantiene abiertos todos sus chacras.

Cuando los chakras están cerrados, la fuerza vital se bloquea, los antiguos esquemas resurgen y nos estancamos. La vida pasa a ser una obligación. Por el contrario, cuando permanecen abiertos, el espíritu (el ego divino) puede manifestarse mejor en la materia, el tiempo y el espacio.
Los cuerpos sutiles son como capas de aura que envuelven el cuerpo físico y que juntas conforman nuestra aura.

Los chakras y los cuerpos sutiles funcionan como una pareja:
– Los chakras son yang, masculinos y activos.
– Los cuerpos sutiles son yin, femeninos y pasivos.

Si los chakras se encuentran abiertos y resplandecientes, pueden proporcionar la energía que necesitan los diferentes cuerpos sutiles así como el cuerpo físico, a fin de recobrar o mantener un perfecto estado de salud.

En general se distinguen cinco cuerpos sutiles, que envuelven el cuerpo físico en capas sucesivas:

1. CUERPO ETÉRICO (cuerpo energético, cuerpo energía vital)

El cuerpo etérico es el menos sutil de los cuerpos sutiles. Sirve de enlace entre el cuerpo físico y todos los demás cuerpos sutiles. Nos une a la tierra y a nuestras raíces. Está asociado al primer y segundo chakras. Sus colores son el rojo fuego, el rojo escarlata y el naranja.

El cuerpo etérico posee aproximadamente la misma extensión y forma que el cuerpo físico. Por ello también se conoce como «doble etérico» o «cuerpo físico interior». 
Es el portador de las fuerzas modeladoras para el cuerpo físico, así como de la energía vital creadora y de todas las sensaciones físicas.

El cuerpo etérico se forma de nuevo en cada reencarnación del hombre, y vuelve a disolverse en el plazo de tres a cinco días después de su muerte física. El cuerpo emocional, el cuerpo mental y el cuerpo búddhico continúan existiendo después de la muerte, y en cada nueva encarnación se unen nuevamente al recién nacido.

El cuerpo etérico atrae energías vitales del sol a través del chakra del plexo solar, y energías vitales de la tierra a través del chakra raíz. Acumula estas energías y, a través de los chakras y los nadis, las conduce al cuerpo físico en flujos vitales ininterrumpidos. 
Las dos formas de energía se encargan de mantener un equilibrio vivo en las células corporales. Cuando el «hambre de energía» del organismo está saciado, la energía sobrante del cuerpo etérico se irradia hacia fuera a través de los chakras y de los poros. Sale a través de los poros en filamentos de energía rectos de aproximadamente 5 centímetros de longitud y constituye el aura etérica, que, por lo general, es la primera fracción del aura total percibida por las personas clarividentes. Estos rayos se disponen en torno al cuerpo físico formando una especie de «manto protector». Impiden a los gérmenes patógenos y a los contaminantes penetrar en el cuerpo, y simultáneamente irradian un flujo constante de energía vital hacia el entorno.

Esta protección natural significa que, básicamente, una persona no puede enfermar debido a causas de origen externo. Las razones de una enfermedad radican siempre en ella misma. Los pensamientos y emociones negativos, y una forma de vida que no esté en consonancia con las necesidades naturales del cuerpo (sobreesfuerzo, alimentación insana, abuso de alcohol, nicotina y drogas), pueden consumir la energía vital etérica, por lo que la irradiación energética natural perderá intensidad y vigor. De esta forma surgen zonas débiles en el aura. 
Los filamentos energéticos mencionados, aparecen doblados o se entrecruzan en formas desordenadas. El clarividente puede reconocer «agujeros» o «grietas» en el aura, a través de los cuales pueden penetrar en el cuerpo las vibraciones negativas y las bacterias causantes de las enfermedades. Además, la energía vital puede «escapar» de la zona no material a través de estas «heridas».

Debido a esta estrecha relación entre el estado del cuerpo físico y la radiación energética del cuerpo etérico, a menudo se habla también de un aura de la salud. 
Antes de manifestarse en el cuerpo físico, las enfermedades se manifiestan en el aura etérica, y pueden ser detectadas y tratadas en este plano. 
La denominada fotografía Kirlian consiguió hacer visible por primera vez esta radiación energética, propia de cada ser vivo. Basándose en este invento, se han hecho diagnósticos muy precisos y se han detectado enfermedades incluso cuando aún se encontraban en fase latente.

El cuerpo etérico, y con él el cuerpo físico, reaccionan de forma particularmente intensa a los impulsos mentales que proceden del cuerpo mental. Aquí estriba la razón de los éxitos que el pensamiento positivo tiene sobre la salud. 
Nosotros podemos favorecer la salud de nuestro cuerpo utilizando prudentemente las sugestiones positivas.

Otra función importante del cuerpo etérico consiste en servir de intermediario entre los cuerpos energéticos superiores y el cuerpo físico. Transmite al cuerpo emocional y al cuerpo mental las informaciones que recogemos a través de los sentidos corporales, y simultáneamente transmite energías e informaciones desde los cuerpos superiores al cuerpo físico. 
Cuando el cuerpo etérico se encuentra debilitado, este flujo de información y energía se halla obstaculizado, y la persona puede parecer indiferente tanto en el plano emocional como en el mental.

A este respecto es interesante señalar que las plantas, en particular las flores y los árboles, también poseen una radiación energética muy semejante al aura etérica del ser humano. Podemos utilizar esta radiación para proporcionar nueva energía a nuestra propia aura. Esta energía también se encuentra en los aceites esenciales.

Es posible ponernos en contacto directo con la energía de las plantas. Para ello, apoya tu espalda contra un árbol que te resulte agradable, o abrázalo, descargando todo tu cuerpo contra él. Deja que la fuerza armonizadora y energética del árbol se transmita a tu interior. 
También puedes tumbarte en una pradera florida y repleta de aromas, y permitir que las vibraciones de las delicadas flores te envuelvan y penetren. 
También las flores cortadas o las flores colocadas en un florero que tengas cerca de ti pueden transmitirte algo de su energía activadora y armonizadora. 
Las plantas reaccionan a tu amor y a tu agradecimiento por este servicio, aumentando aún más su fuerza de irradiación.


2. CUERPO EMOCIONAL (cuerpo Astral)

Es el segundo cuerpo sutil. En él se acumulan todas nuestras emociones. 
El «calor» del corazón procede del cuerpo astral, que es donde se debe trabajar para modificar un esquema educativo o una creencia. 
Está asociado al plexo solar, y su color es el amarillo.

El cuerpo emocional, con frecuencia denominado cuerpo astral, es el portador de nuestros sentimientos, de nuestras emociones y de las cualidades de nuestro carácter; ocupa aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo físico. En una persona poco desarrollada, sus contornos están poco delimitados: el cuerpo emocional se presenta como una sustancia nebulosa que se mueve caótica y desordenadamente en todas las direcciones. Cuanto más desarrollada esté una persona en la definición de sus sentimientos, sus simpatías y las cualidades de su carácter, tanto más claro y transparente se manifestará su cuerpo emocional. 
El clarividente puede observar un contorno nítidamente marcado, que se adapta perfectamente a la forma del cuerpo físico.

El aura del cuerpo emocional presenta una forma ovalada y puede extenderse a varios metros de distancia en torno a la persona. Toda emoción se irradiará en su aura correspondiente a través del cuerpo emocional. Este proceso se produce fundamentalmente a través de los chakras, y en menor medida a través de los poros. 
El aura emocional está inevitablemente en movimiento. Junto a las peculiaridades del carácter fundamentales y relativamente constantes, que se reflejan como los colores esenciales permanentes del aura, cada sentimiento instantáneo, cada estimulo del ámbito de las emociones, se reflejará en el aura. Es un juego indescriptible de colores irisados que cambian constantemente con toda clase de matices. 
Por ejemplo, emociones como la angustia, la furia, la opresión o las preocupaciones, generan en el aura figuras nebulosas oscuras. Cuanto más abre una persona su conciencia al amor, la entrega y la alegría, más claros y transparentes son los colores que irradia su aura emocional.

Ninguno de los otros cuerpos no materiales marca con tanta fuerza, como el cuerpo emocional, la visión del mundo y de la realidad del hombre medio. 
En el cuerpo emocional se hallan almacenadas, entre otras, todas nuestras emociones no liberadas, las angustias y agresiones conscientes e inconscientes, las sensaciones de soledad, rechazo y falta de autoconfianza, etc. Emiten sus vibraciones a través del aura emocional, y transmiten el mensaje inconsciente que enviamos al mundo exterior. Y aquí es donde se realiza el principio de la atracción mutua. Las frecuencias energéticas que emitimos atraen vibraciones energéticas iguales del entorno y se unen con ellas. Esto significa que, con frecuencia, nos encontraremos con personas y circunstancias que precisamente reflejan aquello que nosotros queremos evitar o de lo que queremos librarnos conscientemente, o aquello que tememos. De esta forma, el entorno nos sirve como espejo para todos aquellos elementos que hemos relegado desde nuestra vida consciente a las áreas del inconsciente. 
Efectivamente, los sentimientos no liberados del cuerpo emocional aspiran a mantenerse con vida y a crecer dentro de lo posible. Así nos llevan una y otra vez a situaciones que se encargan de repetir las vibraciones emocionales originales, puesto que esas vibraciones son como su alimento.

La frecuencia de la angustia en una persona atrae situaciones en las que ve confirmada una y otra vez su angustia. Si esa persona encierra en sí agresiones, siempre encontrará personas que exteriorizan las vibraciones de furia y agresión.

El pensamiento consciente y los objetivos mentales del cuerpo mental tienen poca influencia sobre el cuerpo emocional, que sigue sus propias leyes. 
El cuerpo mental puede dirigir el comportamiento hacia el exterior, pero no suprimir las estructuras emocionales inconscientes.
Así, por ejemplo, una persona puede aspirar conscientemente al amor o el éxito, e inconscientemente irradiar frecuencias energéticas contradictorias de celos y falta de autoconfianza, que le impedirán alcanzar su objetivo consciente.

Las estructuras emocionales continúan existiendo a través de las diferentes encarnaciones siempre que no se liberen, puesto que el cuerpo emocional perdura después de la muerte física y se une en la reencarnación con el nuevo cuerpo físico. Las experiencias no liberadas almacenadas en el cuerpo emocional determinan en gran medida las circunstancias de la nueva vida.

Cuando hayamos comprendido realmente y de una vez por todas estas relaciones, cesaremos de vernos en el «papel de víctimas» y de atribuir la responsabilidad de nuestras debilidades y miserias a otras personas o a las circunstancias. Ello implica en sí mismo una gran liberación, puesto que entonces ya sabemos que tenemos gran parte de nuestro destino en nuestras propias manos, y podemos comenzar a cambiar nuestra vida cambiándonos a nosotros mismos.

La mayor proporción de «nudos emocionales» del cuerpo emocional se encuentra localizada en la zona del chakra del plexo solar. 
Este chakra nos proporciona el acceso más directo a nuestras estructuras emocionales a través de la vivencia inmediata. Sin embargo, si deseamos percibir y conocer estas estructuras mediante el entendimiento consciente, debemos traspasar los contenidos del chakra del plexo solar con la forma de manifestación suprema del cuerpo mental, la visión intuitiva, a la que tenemos acceso a través del chakra frontal. Pero ni siquiera esto significa una liberación real. 
Una disolución de las estructuras emocionales sólo puede producirse a través del cuerpo espiritual, que manifiesta la sabiduría, el amor y la bendición de nuestro yo superior, permitiendo al mismo tiempo conocer las relaciones interiores, partiendo de la visión universal y holística de dicho yo. Este vínculo podemos establecerlo a través del chakra del corazón y del chakra coronal.

El yo superior no enjuicia, no divide las experiencias en «buenas» y «malas». Nos indica que debemos recorrer determinadas experiencias sólo para comprender qué sentimientos y acciones tienen como consecuencia una separación de la mente divina original, causando con ello sufrimiento, y para comprender y aprender a entender las leyes cósmicas del equilibrio natural. En los ámbitos de la vida en los que hoy nos consideramos «víctimas», en anteriores encarnaciones nosotros fuimos con gran frecuencia los «autores».

También en la terapia de los chakras tiene una importancia decisiva una actitud interior en la que afirmamos todas las experiencias y contenidos del cuerpo emocional, y en la que contemplamos las imágenes y sensaciones que aparecen espontáneamente, sin rechazar o enjuiciar nada de ello, puesto que de esta forma nuestro yo superior puede asumir el «mando» e imbuir en todo nuestro ser las energías espirituales de nuestro cuerpo energético supremo.

Cuando las vibraciones de nuestro cuerpo espiritual se unen con el cuerpo emocional y lo penetran, éste comienza a vibrar más rápidamente y empieza a expulsar las energías negativas almacenadas, que tienen frecuencias menores. Con ello perdemos el recuerdo emocional de estas experiencias y podemos perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.

A medida que aumenta la disolución de las estructuras emocionales estancadas, el cuerpo emocional comienza a irradiar profundos sentimientos de amor y de alegría incondicional. El aura emocional luce entonces con los colores más claros, intensos y transparentes, y los mensajes que emite al entorno atraen la felicidad y el amor. 
Una capacidad rayana en lo milagroso para atraer todo lo deseado, es la consecuencia natural de un cuerpo emocional plenamente integrado que vibra con las frecuencias máximas que le son posibles.


3. CUERPO MENTAL

Es el menos estático de todos los cuerpos sutiles. Está directamente influenciado por nuestro estado mental del momento, y es el responsable de impulsar los demás cuerpos sutiles. Está asociado a los chakras del corazón, timo y cuello. Sus colores son el verde, el turquesa y el azul.

Nuestros pensamientos e ideas, y nuestros conocimientos racionales e intuitivos, son portados por el cuerpo mental. Su vibración es mayor que la del cuerpo etérico y la del cuerpo emocional, y su estructura es menos compacta. Es de forma ovalada, y en el desarrollo superior del hombre, su volumen puede extenderse hasta ocupar aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo emocional y el aura emocional juntos. La irradiación áurica del cuerpo mental tiene un alcance de unos cuantos metros más.

En una persona poco desarrollada mentalmente, el cuerpo mental tiene la apariencia de una sustancia blanca lechosa. Los pocos colores existentes son apagados y sin brillo, y su estructura aparece relativamente opaca. Cuanto más vivos son los pensamientos y cuanto más profundos son los conocimientos intelectuales de una persona, tanto más claros e intenso son los colores que irradia su vehículo mental.

Al igual que el cuerpo emocional, el cuerpo mental también posee una octava mayor y una octava menor. Sus frecuencias menores se manifiestan en el pensamiento lineal del entendimiento racional, a través del cual buscan su acceso a la verdad la mayoría de las personas. Este tipo de actividad racional se basa en las percepciones del plano físico. Junto a esto, el cuerpo físico y sus sentidos recogen informaciones que transmiten al cuerpo emocional a través del cuerpo etérico; el cuerpo emocional transforma las informaciones en sentimientos y los retransmite después al cuerpo mental, que, a su vez, reacciona ante ellos con la formación de pensamientos verbales.

Con frecuencia, debido a la influencia del cuerpo emocional y de sus estructuras emocionales no liberadas, las informaciones se distorsionan y el pensamiento se tiñe. Surgen esquemas mentales recurrentes a través de los cuales enjuiciamos los acontecimientos de nuestro mundo. Esto significa que el entendimiento racional no es ni mucho menos imparcial y objetivo, aun cuando se persiga esa cualidad.

Los pensamientos que surgen en el cuerpo mental por esta vía generalmente giran en torno al bienestar personal y a los intereses del devenir terrenal y mundano. En este caso la solución racional de los problemas se convierte en la función principal del cuerpo mental. Sin embargo, esto significa una distorsión de su carácter original y una limitación de sus capacidades.

La auténtica función del cuerpo mental consiste en recoger las verdades universales que le llegan del plano del cuerpo espiritual e integrarlas con el entendimiento racional, que las transfiere a las situaciones concretas y lleva a una solución del problema en consonancia con las leyes universales.

Los conocimientos que de esta forma nos llegan del plano espiritual de nuestro ser se manifiestan en forma de intuiciones repentinas, a menudo en imágenes o incluso en sonidos que después se transforman en pensamientos verbales. Nos permiten mirar al interior de la auténtica naturaleza de las cosas y tienen una estructura holográfica, al contrario que el entendimiento lineal que parte de la concepción racional.

El acceso a la octava superior del cuerpo mental lo encontramos en una unión del chakra frontal con el chakra coronal. Si el cuerpo mental está plenamente desarrollado, se convierte en el espejo del cuerpo espiritual, y el hombre realiza en su vida la sabiduría y el conocimiento integral del yo superior.


4. CUERPO BÚDDHICO (cuerpo Causal)

Encierra el secreto de la planificación de nuestra vida. En él se recoge toda la información acerca de nuestro karma y nuestro dharma. Está asociado al chakra del tercer ojo. Su color es el añil.

El cuerpo causal debe su nombre al hecho de que en el mismo residen las causas que se manifiestan como efectos en los planos inferiores; puesto que las experiencias de vidas pasadas acumuladas en el cuerpo causal, son el origen de la actitud general que asumimos hacia la vida, así como las acciones emprendidas.

En sánscrito el cuerpo causal recibe el nombre de Karana Sharira; «Karana» significa causa.

No existe el hombre, el ser humano real, en tanto el cuerpo causal no viene a la existencia. Todo ser individual ha de tener necesariamente un cuerpo causal; en efecto, lo que constituye la individualidad es la posesión del cuerpo causal.

La inmensa obra realizada antes del nacimiento del cuerpo causal, tiene por objeto y finalidad construir y desarrollar la materia de los planos físico, astral y mental inferior, hasta que lleguen a convertirse en habitáculo adecuado para el Espíritu Divino que ha de ocuparlos bajo la forma de un ser humano.

Según se describe, en su principio el cuerpo causal o aspecto-forma del hombre real, es una delicada película de la materia más sutil, apenas visible, que marca el principio de la vida individual separada. Esa delicada, casi incolora, película de la materia más sutil, es el cuerpo que perdurará durante toda la evolución humana: en él —el hilo del yo o Sutratma— se irán ensartando las encarnaciones sucesivas.

El cuerpo Causal es el receptáculo de todo lo duradero, es decir, únicamente de lo noble y armonioso, lo que esté de acuerdo con la ley del Espíritu; pues todo pensamiento grande y noble, toda emoción pura y elevada, asciende y su esencia entra a formar parte de la sustancia del cuerpo causal. De manera que éste es un verdadero registro —el único registro verdadero — del crecimiento del hombre y de la etapa de evolución que éste haya alcanzado.

Todos los diversos cuerpos del hombre han de ser considerados como envolturas o vehículos que permiten al Yo actuar en alguna región determinada del universo. 
Del mismo modo que el hombre utiliza un vehículo para viajar por tierra, una embarcación para desplazarse por el mar y un globo o un avión para hacerlo por el aire, así el Yo, el hombre real, utiliza sus diversos cuerpos, cada uno con una finalidad específica, pero que siempre es el mismo, cualquiera que sea el cuerpo que utilice en un momento dado. En relación con el hombre, todos estos cuerpos son transitorios, son sus instrumentos o sirvientes; se desgastan y son renovados, una y otra vez, adaptándose a sus diversas necesidades y a sus poderes en constante desenvolvimiento.

Más específicamente, como la mente es dual en su funcionamiento, el hombre necesita, y por tanto, dispone de dos cuerpos mentales. Como vimos en el cuerpo mental, éste, propiamente dicho, sirve de mente concreta; el causal, similarmente, es el órgano del pensamiento abstracto.

En el pensador, morador del cuerpo causal, están comprendidos todos los poderes que clasificamos como mente, a saber: memoria, intuición y voluntad. El pensador recoge todas las experiencias de las vidas terrenas por las que pasa, para trasmutarlas en sí mismo, mediante su propia alquimia divina, en esencia de tales experiencias y en conocimiento que es sabiduría. Aún en una corta vida terrena distinguimos entre el conocimiento que adquirimos en la misma y la sabiduría que, gradualmente, destilamos de tal conocimiento. Sabiduría es el fruto de la experiencia de una vida; la posesión culminante de los ancianos. En sentido más amplio y profundo, sabiduría es el fruto de muchas encarnaciones, el producto de mucha experiencia y conocimiento. En el pensador, por tanto, se reúne el acopio de experiencias, recogidas en todas nuestras vidas pasadas y cosechadas en muchos renacimientos.


5. CUERPO ESPIRITUAL

El cuerpo espiritual se mantiene de encarnación en encarnación. En él permanece oculto nuestro espíritu, nuestro yo divino. Está relacionado con el chakra coronal. Su color es el violeta.

Es el que mayor frecuencia de vibración posee de todos los cuerpos energéticos. En personas que aún son demasiado inconscientes en el plano espiritual, se extiende conjuntamente con su aura sólo un metro aproximadamente alrededor del cuerpo físico. Por contra, el cuerpo y el aura espirituales de personas totalmente despiertas, pueden irradiar hasta varios kilómetros de distancia, con lo cual la forma ovalada original se transforma en un círculo regular.

Si has tenido alguna vez la oportunidad de estar en presencia de un maestro iluminado, tal vez habrás observado que la atmósfera cambia repentinamente cuando te alejas algunos kilómetros de él. La experiencia de la luz, de la plenitud y del amor que puede llenarte en la cercanía de un maestro, pierde su intensidad tan pronto como sales del área de su aura.

El cuerpo espiritual y su aura irradian en los colores más suaves, que al mismo tiempo poseen una fuerza de iluminación indescriptiblemente profunda. Del plano espiritual del ser fluye incansable la máxima y más radiante energía hacia el cuerpo espiritual. A medida que esta energía va transformándose en frecuencias menores, inunda también el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo etérico. Aumenta las vibraciones de estos cuerpos, de forma que en su ámbito de acción correspondiente pueden encontrar su máxima forma de expresión. Hasta qué punto podamos percibir conscientemente, absorber y aprovechar esta energía, depende del desarrollo de los chakras.

A través del cuerpo espiritual experimentamos la unidad interior con toda la vida. Nos une con el ser puro y divino, con la razón original omnipresente de la que han surgido y continúan surgiendo todas las manifestaciones en la creación. Desde este plano tenemos un acceso interior a todo cuanto existe en la creación.

El cuerpo espiritual es esa parte divina que hay en nosotros, que es inmortal y que perdura a toda la evolución, mientras los demás cuerpos no materiales se disuelven paulatinamente a medida que el hombre va desarrollándose a través de los niveles de conciencia que exige una existencia en el plano terrenal, en el plano astral y en el plano mental.

Sólo a través del cuerpo espiritual es posible conocer la fuente y el destino de nuestra existencia y comprender el auténtico sentido de nuestra vida. Cuando nos abrimos a sus vibraciones, nuestra vida cobra una calidad completamente nueva. En todas nuestras acciones somos llevados por nuestro yo superior, y nuestra vida manifiesta la sabiduría, la fuerza, la bendición y el amor universal, que representan las cualidades naturales del aspecto supremo de nuestro yo.