19 agosto 2017

NO HAY NADIE





¿Te has dado cuenta de que este pensamiento "yo" no está siempre presente? 
Se trata de una forma de pensamiento fugaz, no permanente, que viene y va. 
¿Recuerdas la última vez que condujiste y te diste cuenta que no había ningún pensamiento "yo estoy conduciendo." Sólo había conducir, sucediendo? 
Así es que el "conductor" a veces está allí, a veces no. Sin embargo, el conducir sucede perfectamente, ya sea que "tú" estés allí o no. Detente ahora y ve esto.
~ Charlie Hayes 


NO HAY NADIE ~ Tony Parsons ~

No hay nadie. Nadie que esté haciendo algo, nadie lo hace. Nadie está respirando. Nadie está haciendo los sonidos, los sonidos simplemente suceden. “Escuchando los sonidos” está sucediendo. La ilusión es que tú los estás escuchando. Que hay alguien aquí sentado en una silla. Que ese alguien, ese individuo está escuchando sonidos sucediendo. 
Todo simplemente es el Ser, la vida. La vida, la vitalidad, es lo que está sucediendo. Y en esta vitalidad surge la idea de que hay alguien. La idea de que soy una persona, surge. Eso es absolutamente perfecto, está bien, es el juego. No está ni bien ni mal, es lo que sucede.

Cuando un individuo surge, el apropiamiento sucede. La idea “esto me está sucediendo a mi”. “Yo soy el que está respirando”. “Yo soy el que está escuchando los sonidos”. “Yo soy un individuo”, “yo soy el individuo separado al cual la vida le está sucediendo. Y para sentirme más cómodo necesito controlar esa vida. Necesito buscar placer y evitar el sufrimiento”. 
Ése es el juego, es perfecto. Está absolutamente bien. Es la vida sucediendo. Es el Ser, siendo. Es el Ser pretendiendo ser una persona. Es el Uno siendo dos; pretendiendo ser dos. Es el juego. 
Pero en esa separación hay un sentido de pérdida. Hay una sensación de que hay algo que no está completo. A menudo, en el mundo personal, eso es percibido. Hay millones de personas en el mundo no necesariamente sintiendo que algo falta todo el tiempo. Muchos están disfrutando y muchos no, pero por debajo de todo hay un desconfort, una sensación de que falta algo, un hueco, una carencia. Y para llenar esa carencia, las personas hacen todo tipo de cosas, como intentar convertirse en ricos o ser buenos en las relaciones o convertirse en cristianos o budistas. O convertirse en personas equilibradas, como los terapeutas que se convirtieron en personas equilibradas y perceptivas, que ya han superado sus bloqueos emocionales. 
Todo es para satisfacer un sentido de pérdida. Un sentido de que hay algo que no está realmente completo. De un secreto que está ahí pero que no puede ser visto. Entonces, nos llenamos con todo eso, y una de las cosas que hacemos con este hueco, esta carencia, es intentar llenarlo con algo llamado iluminación.

La gente escucha nombrar algo llamado iluminación o liberación, entonces, van y escuchan hablar de alguien que enseña la iluminación y sienten que es otra manera de “tal vez ésta sea la forma de sentirme completo”. Porque esto suena como la mejor actividad para satisfacerme. Entonces vamos a ver a maestros, y en toda nuestra vida hemos creído, como individuos, que el esfuerzo trae resultados. Vivimos en un mundo de metas personales, y vivimos en un mundo de anticipación; siempre va a ser mejor mañana. Entonces recurrimos a instructores, y la mayoría de los instructores y los llamados maestros nos enseñan como individuos que para que la unidad aparezca o nos iluminemos debemos convertirnos en algo; como quedarnos quietos o abandonar al ego.
No importa lo que sea, siempre es una larga lista, por ejemplo meditar. Y otra vez lo que sucede es que, de alguna forma, el sentido de la persona es reforzado una y otra vez. Siempre se acerca "mío", todo es por "mi". "Yo" tengo que enriquecerme. "Yo" tengo que ser bueno en el trabajo. "Yo" tengo que ser buen amante. "Yo" tengo que iluminarme. 
Y en cierto sentido, desde el primer momento de separación, ese primer pensamiento "yo", que aparece en una edad muy temprana, desde ese momento, la búsqueda comienza. Desde ese momento de separación con el Todo, aparece el buscador.
No hay nadie que no busque siempre que exista la persona. Entonces, buscar sucede. Y en el momento que ese pensamiento "yo" surge, el soñador es creado. Y construido a través de la vida, convirtiéndose en el soñador del sueño llamado "soy una persona en el mundo". Hay un mundo ahí fuera y yo soy una persona que tiene que negociar con el mundo. 
Entonces, la función de esa aparente persona es soñar, solo soñar, es el soñador. Y soñamos que podemos iluminarnos también; "si voy a ese maestro o a aquél, puedo convertirme en un iluminado". Es otra parte del sueño.

Despertar es darse cuenta de que no hay nadie. Despertar es despertarse del sueño de que hay alguien. Cuando el sueño y la idea de que hay alguien desaparecen, cuando el buscador ya no está más, aquello que es visto se vuelve evidente. No cae de ningún lugar, es todo lo que es. 
Lo que buscamos es todo lo que es. Lo que buscamos, ya es. Lo que lo es todo. 
Lo que buscamos es la vitalidad, la vida que ya es. Es la vida misma sin nadie ahí que esté vivo. Solo es la vida misma. 
Es como estar sentado en una silla, la respiración está sucediendo, el estar sentado en una silla está sucediendo, el escuchar esta voz está sucediendo, el escuchar sonidos está sucediendo... Ésta es la vida misma. Éste es el Ser. 
Nunca vino y nunca se fue, siempre ha sido la vitalidad misma. Y podrías salir e irte corriendo lo más rápido posible para escaparte de la vitalidad y seguiría siendo la vitalidad. Podrías resistirte a lo que está siendo sugerido aquí, y resistirte a la vitalidad es también la vitalidad.
Evitar la vida, evitar ser esto, es también ser esto. No hay nada que no sea la unidad, que no sea la vitalidad. Todo es la vida misma. Y de alguna manera u otra, el soñador cree que tiene que encontrar la vitalidad (el ser, la unidad, la iluminación). Entonces, gastan su tiempo en encontrar la iluminación. Eso también es la vitalidad. No hay nada correcto o incorrecto en eso, es absolutamente lo que es.

Y luego la gente escucha o se da cuenta que lo que buscan no lo pueden encontrar. Hay alguna realización con algunas personas de que no pueden encontrar lo que están buscando, y que no necesitan buscarlo, y la idea de ser un individuo separado de repente se desvanece. Y ahí está aquello que es visto.
Y aquello que es visto es ser lo que es. 
Esto, el respirar, el estar sentado en una silla... es ser lo que es, la fuerza vital, el Ser.
Absolutamente simple y muy ordinario, no se trata de grandes eventos. Convertirse en un gran esto o aquello es la absoluta ordinariedad de "estar sentado en una silla". 
Luego, el milagro es cuando tú estás sentado en una silla, todavía estás haciendo algo, todavía estás buscando algo, no estás realmente sentado en una silla, estás esperando al siguiente momento. El milagro es que cuando ya no estás más, cuando ya no hay un sentido de "yo", de ser alguien, entonces sólo queda "sentado en una silla".
Y luego la maravilla llega. La maravilla de un niño acerca de esto. 
Esto es lo que anhelamos; la maravilla como cuando éramos niños acerca de esto.
El amante perfecto. Nos encontramos con el amante perfecto, que nunca nos ha dejado. Nunca nos ha abandonado y nunca lo hará, es el amante constante; ser puro y atemporal.
Y luego, el juego se convierte de ser una búsqueda a ser una celebración. El despertar es simplemente la celebración de la vitalidad, de la vida que es. 

Así que podemos hablar juntos acerca de esto, aunque nunca podremos describir la liberación. Nunca podremos describir la maravilla de esto, pero podemos conversar juntos. Las palabras apuntan hacia algo más allá de las palabras. Las palabras son conceptos que apuntan hacia eso que no es conceptual.
En cierto sentido, es posible llegar a ver que esto es lo que es. No que al final de esta conversación va a suceder esta tarde o durante la semana. O si el responder las preguntas correctas o preguntar lo adecuado sucediera. No, eso no lo será. Esto es Eso, Esto es Eso que Es… Eso que ya Es y siempre Es, nunca dejó de serlo. 
Entonces, ya lo tienes. Puedes irte a tu casa y yo me puedo ir a mi casa. Esto ya es Eso que Es.
No necesitas a nadie que te enseñe. No necesitas un maestro, ¿cómo podría enseñarte a respirar o a sentarte en una silla?
¿Por qué alguien tendría la arrogancia de enseñarte a Ser cuando lo único que existe es ser? 
Esto es en verdad sencillo y directo. 

Todos los maestros del "hacer" te están enseñando a convertirte en algo. 
Todas las enseñanzas son de convertirte en algo, convertirte en alguien más sereno, convertirte en lo que sea. Siempre tienes que convertirte en eso. Nunca lo eres sino que tienes que convertirte en Eso. Si lo intentas un poco más fuerte, llegarás. 
Es absurdo! Tú ya eres Eso. Tú eres Esto. Esto ya Es.

La Unidad, la Totalidad es el amante perfecto porque nunca te deja. La gente cuando se libera me dice: "es sorprendente, porque lo que siempre estuve buscando nunca me dejó, siempre ha estado aquí, siempre ha sido Esto, lo que Es". Lo que ellos anhelan nunca los abandona, está constantemente aquí.

Mucha gente se siente atraída por este mensaje y cuando vienen y lo escuchan, lo rechazan, lo repelen. Esto es debido a que los opuestos se atraen y se repelen entre sí. Este mensaje les hace enfrentarse directamente y a la persona esto no le gusta. Porque de alguna manera sabe, de alguna manera es absolutamente conocido que cuando la persona escucha este mensaje, acaba desapareciendo. La persona pierde su identidad, lo cual es la liberación en sí. La liberación no es más que la pérdida de la identidad, del “yo”.

La historia solo es para el individuo, la persona. El pequeño "yo", la identidad separada, es la historia. No hay historia fuera de la entidad separada. Cuando el sueño de la separación emerge, el reloj comienza a hacer tic tac, y la aparente historia del "yo" comienza. 
Aparentemente, es solo en apariencia, solo una ilusión. Pero, dentro de esa historia emerge: "debo hacer que mi vida funcione" o "yo debo encontrar la iluminación" o cualquier otra idea que surja. 
La liberación es simplemente el colapso de toda esta historia. De toda la idea de que hay una tal cosa como el tiempo, un destino mío a perseguir o cambiar, una Deidad fuera de mí... Eso simplemente colapsa en el momento de la liberación. No queda otra cosa más que el mismísimo Ser, el cual es indescriptible.

Al individuo, eso le da miedo antes de la liberación, porque después de la liberación no queda nadie a quien adjudicarle ese miedo, porque no hay nadie, solo queda ser. Solo hay vida, solamente la vida sucediendo.
Así que no es nada especial, es totalmente ordinario, simple. Luego de la liberación todo continúa sucediendo como antes pero para nadie. En un sentido es completamente ordinario y en otro sentido es simplemente maravilloso. 
Es en realidad recordar, regresar al permanente asombro infantil. El niño que se asombra por cada cosa que hay a su alrededor y se siente maravillado. Así que después de esto, de la liberación, es vivir maravillado. Hay una dulzura gentil, un gentil asombro acerca de todo, por cualquier cosa. No le pasa a la persona, solo sucede el asombro.
La persona ya no aparece. No aparece el enojado por el atasco en el tráfico, el enojo puede suceder, pero no hay nadie que esté enojado. 
Toda esa noción de una entidad que es "dueña de algo" ya no está ahí. La Vida siempre es fluir libremente, así que todas las expresiones de la Vida, irritación, enojo, tristeza, elección, etc., todo está ahí. Después de la liberación solo está la Vida sola, no hay nada más.

Esto es todo lo que hay. Esto es lo sin forma en la forma. Esto es el vacío lleno. Es la nada y el todo. Es la energía sin límites que es la nada siendo todo en simultáneo. Esto es todo lo que hay.
Y es completamente libre. Esa energía sin límites es totalmente libre. No tiene autoridad, no hay ninguna autoridad sobre ella, es libre de autoridad. No tiene propósito, no tiene significado, simplemente es lo que es. 
Y básicamente es todo lo que hay. Y está más allá de la idea de necesitar consciencia, presencia pura o sapiencia. Es libre, se mantiene sola, es caótica.  
Y además es como el mago, porque esta energía sin límites puede ser cualquier cosa. Puede moverse más rápido que la luz y estar totalmente vacío en simultáneo. Y también puede aparecer como una energía fruncida, puede convertirse en lo que guste.

En la fisiología humana, esa energía fruncida aparece como un sentido de separación.
De pronto hay un “alguien”, aparece un “yo”, y aparece en una realidad artificial. Aparece en una realidad que es totalmente finita, es una realidad que solo abarca sujeto y objeto. Es una realidad de sujeto-objeto, es una realidad dualista.
El “yo” vive en esa realidad y solo puede existir en esa realidad. Así es como existe.
Y de alguna forma u otra cree ser real; “yo soy real”.
El “yo” crece rodeado de muchos “yoes” obviamente, y mientras más crece rodeado de otros aparentes “yoes”, más se convence de que es real.
El único problema acerca de este sentido de vivir en una realidad de sujeto-objeto es que en realidad es profundamente insatisfactoria. Hay un sentido de que algo falta y que algo se ha perdido, porque todo lo que se experimenta es experimentado como un objeto separado. Y entonces empieza la búsqueda en un nivel más profundo.
Todos los que viven en esa realidad separada también están buscando, pero para los sensibles hay una búsqueda más profunda para encontrar lo que podríamos llamar la realización. Porque las personas que son sensibles, no se sienten realizados en esta realidad separada.

Pero la entera naturaleza de esa realidad es finita, es una realidad de sujeto-objeto. Y lo que el buscador está buscando en la realidad finita es realmente lo infinito. Y el buscador no puede encontrar lo infinito en lo finito. Así que todo el esfuerzo de buscar la realización es fútil. 
Todo ese esfuerzo de “yo encontrando la realización” solo hace que el “yo” se haga más y más grande. Y el sentido de separación se refuerza mucho más por este esfuerzo de encontrar algo que está más allá de la experiencia del buscador. Porque es una energía infinita, y el buscador solo puede experimentarse a sí mismo y a su realidad en lo finito.

La libertad es la repentina disipación, el repentino desvanecer de esa energía, la cual siente que es real y siente que está viviendo en su propia realidad y siente que puede encontrar algo.
La liberación, la libertad, es el fin de la energía de la búsqueda. Esta energía colapsa, de pronto se desvanece, de pronto ya no está ahí, y todo lo que queda es desconocido. 
La energía de la separación colapsa y no queda nada que sepa que ha colapsado, lo que queda es lo que es. Lo que queda cuando el buscador colapsa o se desvanece es completamente desconocido, no se puede describir, pero podrías decir en palabras que todo lo que queda cuando la búsqueda termina es lo que ya es; la energía de libre flujo y sin límites. El mismo Ser.

La separación es una energía. No es un pensamiento, una creencia o una idea. No se puede alcanzar la iluminación mediante el pensamiento o ideas o creencias. La separación es una energía contraída. Y la liberación es simplemente el derretimiento y retorno de esa energía en el Todo. Es la descontracción de la energía de la separación, que se expande y se funde en la Fuente.

Todo esto es simplemente la nada apareciendo como algo. Esta es una apariencia de la nada y no tiene propósito o significado alguno. 
Lo único que busca propósito y significado en esto es el "yo". El "yo" quiere propósito y significado, quiere una esperanza. Vive en sueños y esperanzas de algo que será mejor, sin darse cuenta que esto ya está completo, ya está realizado.
Toda la energía de la búsqueda, la energía del "yo", es una energía contraída. Es una energía sin límites que aparenta ser contraída. Y esta contracción puede derretirse de vuelta hacia lo ilimitado. Se expande para fundirse nuevamente con la totalidad que es.

Las personas quieren que se les enseñe o se les guíe cómo encontrar algo por sí mismo. La búsqueda espiritual es otra forma de materialismo. La búsqueda espiritual es simplemente conseguir algo para el "yo". Lo que se está sugeriendo aquí es que hay algo más allá de eso, que no se puede agarrar, que no se puede enseñar, que no se puede compartir, que ni siquiera se puede entregar. Todo lo que hay es lo que sucede, no hay alguien que puede elegir o hacer, no hay ningún hacedor, las cosas simplemente suceden.

Docenas de personas que vienen a mis charlas podrían comprender esto en dos minutos. Ellos lo comprenden, pero aún son un "yo" que ahora tiene una comprensión. 
El "yo" es una ilusión, una energía de sentirse separado, y esto no es libertad. La libertad no tiene que ver con una idea, no es sobre soltar un pensamiento o una idea o el cambio de un sistema de creencias, se trata sobre un cambio energético. O un aparente cambio energético; salir de un contraído sentido de ser separado a uno sin límites.
Cuando el sentido de separación colapsa, hay un reconocimiento de que este colapso fue el final de algo que nunca sucedió.
Se trata de la muerte, el final de esta energía del "yo separado". Y cuando el “yo separado” desaparece, muere, todo está libre, y lo que queda es lo que es, el todo, la Vida misma. No hay nada que le suceda a alguien, solo es el suceder mismo.

El “yo” tiene miedo y rechaza este mensaje, porque la única forma en que el “yo” puede seguir existiendo es sabiendo o soñando que es real. 
El "yo" vive en un sueño llamado "yo soy real" y piensa que puede encontrar la iluminación o completitud, pero nunca lo logrará. La iluminación es la ausencia del “yo”. Así que el “yo” anhela su propia ausencia, lo cual es lo que la liberación es.
El único problema aquí es que cuando la liberación ocurre, no queda nada ahí, nadie que conozca eso.

El buscador, el "yo" desea la iluminación pero no quiere morir. La iluminación es la total ausencia de "yo". Ésta es la gran paradoja. 
El “yo” no puede aniquilarse a si mismo. La muerte del “yo” es algo que simplemente sucede. 
Lo que realmente quiere el "yo" es encontrar una respuesta conceptual para así poder continuar viviendo con una "fórmula para la vida" o una manera de vivir.
Está buscando una fórmula y no hay ninguna. Todo lo que hay es la Vida misma. 

No hay nadie, solo la Vida misma manifestándose. Las emociones pueden emerger, al igual que los pensamientos. La ansiedad puede emerger, cualquier cosa puede emerger, pero no emerge para nadie. No hay un alguien que esté ansioso, solo hay energía, hay emociones, hay sonidos, y todo eso emerge o surge de la Nada y regresa a la Nada. No hay nada ahí que la separe, solo es lo que Es, y eso es libertad. 

Nota de Camino al Despertar (Lo que hace el ego es agarrar esa energía que emerge y hacerla propia, la posee. Entonces hay “yo estoy ansioso”. Esto es el apego, la atadura. Cuando la ansiedad emerge y no hay nadie, entonces nadie puede agarrar o poseer la energía de la ansiedad, así que tal como aparece, desaparece. Al no haber nadie, no hay atadura, apego, y por tanto, no hay sufrimiento ni esclavitud, sólo libertad.)

La preocupación es una idea que emerge. Si hay una historia que hubiera que resolverse, el cerebro funcionará para resolver esa historia. Pero no hay nadie ahí preocupándose, es solo el cerebro funcionando de una determinada manera para lidiar con la circunstancia.

El buscador está desesperadamente asustado de su propia ausencia. Pero, en cambio, es la única cosa que desea, así que cuando escucha esto, corre a su máxima velocidad para evitar su propia disolución. 
La mayoría de las personas vienen a estas reuniones e inmediatamente corren hacia eso que creen o sueñan que podrían hacer o saber, para seguir alimentando esa identidad.

Este mensaje es totalmente impersonal y por eso mucha gente piensa que no es muy amoroso o compasivo, pero la única compasión que existe es la compasión que arroja luz acerca de la ilusión del aprisionamiento.
La única compasión verdadera es la que libera a esta persona aparentemente aprisionada. No existe otra compasión. Toda idea de que debes ser agradable con la gente o de tratar de ayudarlos con el sufrimiento, es otro acuerdo sucediendo entre las personas, entre los “yoes”. Sigue siendo parte del sueño.
La verdadera compasión, es amor incondicional, no trata de complacer a la gente, no se trata de ayudar a la gente a sentirse mejor acerca de ellos mismos. Eso también está bien, no hay nada malo en ello, pero este mensaje está señalando algo que está más allá de todo ese drama.
Este mensaje solo está realmente disponible si hay apertura, una preparación para ir más allá de la sensación del “si mismo queriendo algo”.

Tony Parsons 

13 agosto 2017

SIN ESFUERZO



Una vez, Buda iba andando de una ciudad a otra con unos cuantos de sus discípulos. En los primeros días de la caminata, pasaron por un río, pararon a descansar y entonces Buda le dijo a uno de sus discípulos que tenía mucha sed. “Estoy sediento, tráeme un poco de agua de ese río”.
El discípulo no lo dudó y se dirigió al río. Cuando se aproximaba vio que había varias personas que estaban lavando ropa. También se cercioró de que justo en ese momento cruzaban por allí unas cuantas personas montadas a caballo y como resultado el agua se tornó turbia y con fango.
El muchacho pensó: “¿Cómo voy a ofrecer esta agua para beber a mi maestro?”, así que volvió y le dijo a Buda: “El agua de ahí está sucia y fangosa, no creo que sea bueno beberla”.
Después de media hora, Buda le dijo al mismo discípulo que volviera al río y que le trajera agua para beber. El muchacho obediente volvió al lugar, aunque esta vez para su sorpresa el agua estaba totalmente clara. El fango se había asentado y el agua parecía perfecta para beber. No se lo pensó y llenó su cuenco y se lo llevó a su maestro.
Buda miró el agua y después al chico, y le dijo: “¿Viste lo que hiciste para limpiar el agua? Dejaste pasar el tiempo para que el fango se asentara y desapareciera, así obtuviste esta agua limpia y pura. Tu mente funciona así también; cuando todo esté mezclado y nada haya claro, deja pasar el tiempo… un poco de tiempo. Todo volverá a la calma… Por sí mismo sucederá… y todo sin esfuerzo alguno”.

Tener una mente clara y en paz no es trabajo de genios, sino que es un proceso que llega sin ningún esfuerzo. Solo hay que dejar pasar el tiempo y todo se asentará por sí mismo. Cuando hay paz dentro de ti, esa paz se expande hacia fuera, se extiende a tu alrededor tanto que la gente siente esa paz y esa bendición.



Sabiduría Zen 

04 agosto 2017

CAER UNA Y OTRA VEZ



Cuánto más tratas de enfocar tu atención en tu Verdadera Esencia, más intensa resurge la energía de la resistencia.
Es la mente, la cual tiene el hábito muy fortalecido de distraer tu atención completamente, para que te pierdas en el mundo de los sentidos y apariencias.
Caerás una y otra vez... y cuando creas que ya has ganado la batalla, volverás a caer. Volverá la resistencia que hay dentro de ti y creará una situación específica, ya sea un pensamiento, un recuerdo, un deseo, una emoción o una situación concreta y tu atención estará nuevamente distraída y te habrás olvidado otra vez de Ti mismo.

No te preocupes, no te sientas frustrado, deja el deseo, deja ir esa negatividad, pues es la misma resistencia resistiéndose al juego de la mente. Has caído nuevamente en el juego del ego, es como el perro que se muerde la cola... Estás constantemente implicado y totalmente hipnotizado por este juego, del cual deseas salir, sin darte cuenta de que cuando empieza a surgir nuevamente el deseo de liberarte, el deseo de estar establecido en tu propio Ser, en la paz que es más allá de todo movimiento y de toda historia, ese deseo de trascender el ego, es justamente ahí que vuelves a quedarte enganchado en la resistencia.
¿Quién desea liberarse?
Contempla eso...

Así que deja de desear, deja de resistirte, deja de querer la libertad, pues todo eso es la misma mente, es el mismo acto de desear, caes una y otra vez en la trampa de este juego. 
Tan sólo párate y observa... Observa cada vez que tu atención se vuelve a perder en el pensamiento, en la emoción o en la situación... Observa cómo todo el movimiento va aconteciendo y no desees frenarlo, tan sólo sé consciente de que tú no estás dentro de esta historia, tú estás siempre más allá, observando y siendo consciente de todo.
Permite que tu atención se pierda, que caigas y vuelvas a caer en el juego de la mente, pero sé consciente de que te has perdido, sé consciente de que te has distraído, y justamente en este mismo acto de ser consciente, sabrás que tú no estás jugando, tan sólo es tu mente quien juega. Tú eres el testigo del juego.
Reconoce que Tú siempre eres aquí y ahora, y que todo acontecimiento, todo pensamiento está simplemente pasando de largo. No te enganches en ello, no te involucres, tú eres más allá del movimiento... Sólo observa y de esta manera no te habrás olvidado de Ti mismo.

Camino al Despertar 

01 agosto 2017

DEJA YA DE BUSCAR



La mente no para de buscar...
tus pensamientos son como las olas al viento...
deseas eso que tanto te embriaga...
eso que te hace sentir como en casa...
eso en lo que una vez te estableces en ello, 
te sientes completo, te sientes realmente pleno.

El movimiento oscurece por completo a eso...
y te pierdes una y otra vez en el va y ven inquieto.
Buscas y buscas y no logras hallar…
eso que tanto anhelas y en lo que más deseas estar.

Pero sólo el mismo movimiento te impide ver…
eso que tanto buscas y que en ello deseas permanecer.
Pues sabes que eso es tu propio Ser…
y que únicamente puedes reconocerlo,
cuando cesa todo contenido, todo movimiento…
y no queda absolutamente nada que puedas percibir...
nada a lo que puedas agarrarte y describir...
ya que la total ausencia de contenido y de vaivén…
es lo único que hace posible 
que te fundas en el Absoluto Supremo...
desapareciendo por completo
tu idea de ser alguien, de ser algo concreto.

Date el permiso de dejar de pensar y de buscar...
y solamente permanece en el más puro silencio.
Nada de lo que hagas te llevará a Eso...
sólo te alejarás cada vez más y más.
Cuando la mente está en movimiento,
te pierdes en el contenido y te alejas de Eso.
Deja ya de buscar… 
y date cuenta de que lo que más deseas aparece sin más.


Camino al Despertar 

31 julio 2017

CÓMO ELIMINAR EL YO ERRÓNEO, EL EGO



Usted no necesita eliminar el «yo» erróneo ¿Cómo puede el «yo» eliminarse a sí mismo? 
Todo lo que usted necesita hacer es descubrir su origen y permanecer ahí.
Sus esfuerzos pueden extenderse solo hasta ahí. Entonces el más allá cuidará de sí mismo. Usted no puede hacer nada ahí. Ningún esfuerzo puede alcanzarlo.

El «yo» erróneo es la obstrucción. Tiene que ser eliminado a fin de que el «Yo» verdadero no pueda ser ocultado. 
El sentimiento de que "yo no he realizado" es la obstrucción a la realización. 
De hecho, usted ya está realizado y no hay nada más que realizar. De otro modo, la realización será algo nuevo. Si no ha existido hasta aquí, debe tener lugar en el futuro. Lo que nace también morirá. Si la realización no es eterna, no merece ser tenida. 
Por lo tanto, lo que nosotros buscamos no es nada que deba acontecer como nuevo. Es solo eso que es eterno pero no conocido ahora debido a las obstrucciones. Es eso lo que nosotros buscamos. Todo lo que necesitamos hacer es quitar la obstrucción (el ego). 
Eso que es eterno no es conocido así debido a la ignorancia. 
La ignorancia es la obstrucción. 
Rebase la ignorancia y todo estará bien.

La ignorancia es idéntica con el pensamiento «yo». Encuentre su fuente y se desvanecerá.
El pensamiento «yo» es como un espíritu que, aunque no es palpable, surge simultáneamente con el cuerpo, florece y desaparece con él. 
La consciencia del cuerpo es el «yo» erróneo. Abandone esta consciencia del cuerpo. Se hace buscando la fuente del «yo». 
El cuerpo no dice «yo soy», es usted quien dice, «yo soy el cuerpo». Descubra quién es este «yo». Al buscar su fuente, se desvanecerá.

La práctica espiritual consiste en retirarse dentro del Sí mismo cada vez que usted es perturbado por el pensamiento.
No es la concentración o la destrucción de la mente, sino la retirada dentro del Sí mismo.

El verdadero propósito de la auto-indagación es enfocar la mente entera en su fuente. En la pregunta “¿Quién soy «yo»?”. 
No es un caso de «yo» en busca de otro «yo», sino que implica una intensa actividad de la mente entera para mantenerla firmemente asentada en la Auto-consciencia pura.

¿Qué es la mente después de todo? Es una proyección del Sí mismo. 
Vea a quién aparece y de dónde surge. Se encontrará que el pensamiento «yo» es la causa raíz. Vaya más profundamente. El pensamiento «yo» desaparece y hay una consciencia «Yo» infinitamente expandida.

Aunque las tendencias hacia los objetos de los sentidos que han estado recurriendo a través de las edades, surgen innumerables veces, como las olas del océano, todas ellas perecerán a medida que la meditación en la propia naturaleza de uno deviene cada vez más intensa. 
Uno debe aferrarse firmemente a la auto-atención “¿Quién soy yo?”.

Mientras haya tendencias hacia los objetos de los sentidos en la mente, la indagación «¿Quién soy yo?» es necesaria.
Tan pronto como surgen los pensamientos, uno debe aniquilarlos a todos ellos por medio de la indagación en su mismo lugar de origen.
La atención debe permanecer en la naturaleza real de lo que soy.
Si uno recurre ininterrumpidamente al recuerdo de su propia naturaleza real hasta que obtiene el Sí mismo, eso sólo será suficiente.
Sólo indagar «¿Quién soy yo que está en esclavitud?» y conocer la propia naturaleza real de uno, es liberación.

Mantener siempre la mente fijada sólo en Sí mismo, es llamado «auto-indagación». 
No hay necesidad de renunciar a la vida de acción. 
Si usted medita durante una hora o dos cada día, puede entonces continuar con sus deberes. 
Si usted medita de la manera correcta, entonces la corriente de mente inducida continuará fluyendo incluso en medio de su trabajo.
La misma línea que usted tome en la meditación se expresará en sus actividades.
En la medida en que usted lo haga, encontrará que su actitud hacia las gentes, los aconteceres y los objetos, cambia gradualmente. Sus acciones tenderán a seguir a sus meditaciones por sí solas.
Un hombre debe entregar el ego personal que le ata a este mundo. Abandonar el sí mismo falso es la verdadera renuncia.

¿Cómo puedo obtener la paz?
La paz es su estado natural. Es la mente la que obstruye el estado natural. 
Si usted no experimenta paz, ello quiere decir que su indagación ha sido hecha solo en la mente. Investigue qué es la mente y ella desaparecerá. 
No hay ninguna cosa tal como la mente, aparte del pensamiento. Sin embargo, debido a la emergencia del pensamiento, usted supone algo desde lo cual emerge y usted llama a eso la mente. 
Cuando usted prueba a ver qué es, encuentra que realmente no hay ninguna cosa tal como la mente. 
Cuando la mente se ha desvanecido así, usted realiza la paz eterna.

El mundo sólo es irreal como mundo. Es decir, como entidad subsistente por si misma. Pero es real como manifestación del Absoluto.
Lo mismo que las escenas que se proyectan en la pantalla del cine son irreales en cuanto que no son vivas, pero que sin embargo son reales si son consideradas como espectáculo de sombras.
El ser que adora, la adoración y el Dios adorado, sólo tienen realidad en cuanto que son manifestaciones del Ser.

Su deber es ser y no ser esto o aquello. «Yo soy lo que yo soy» resume toda la verdad.
El método se resume en las palabras «Sea en quietud». 
¿Qué significa en quietud? Significa destrúyase a usted mismo.
Debido a que toda forma o figura es la causa de perturbación, abandone la noción «yo soy fulanito». 
Todo lo que requiere para realizar el Sí mismo es ser en quietud. 

Sólo la verdad de uno mismo merece ser escrutada y conocida. Tomándola como el blanco de la atención de uno, uno debe conocerla agudamente en el corazón. 
Este conocimiento de uno mismo será revelado solo a la consciencia que es silente, clara y libre de la actividad de la agitada y sufriente mente.
Sepa que sólo la consciencia que brilla siempre en el Corazón como el Sí mismo sin forma y que es conocida por el propio ser en quietud de uno, sin pensar en nada como existente o no-existente, es la realidad perfecta.

Conocer el Sí mismo significa ser el Sí mismo.
Aunque usted no puede ver sus propios ojos y aunque no disponga de un espejo para mirarse en él, ¿niega usted la existencia de sus ojos?
Similarmente, usted es consciente del Sí mismo aunque el Sí mismo no está objetivado.

Sea como usted es. No hay nada que vaya a descender o a devenir manifiesto. Todo lo que se necesita es perder el ego. Eso que es está siempre aquí. Incluso ahora usted es eso. Usted no es aparte de ello. El vacío (de su mente) es visto por usted. Usted está aquí para ver el vacío. 
El pensamiento, «yo no he visto nada», la expectativa de ver y el deseo de sacar algo, son todos las operaciones del ego. Usted ha caído en las redes del ego. Todo esto lo dice el ego, no usted. Sea usted mismo y nada más.
Una vez nacido, usted obtiene algo. Si usted obtiene algo, debe restituirlo después. Por lo tanto, abandone toda esta verborrea. Sea como usted es. Vea quién es usted y permanezca como el Sí mismo, libre de nacimiento, de ir, de venir y de retornar. 

La pregunta «¿Quién soy yo?» no es una invitación a analizar la mente y a llegar a conclusiones sobre su naturaleza. Ni es tampoco una fórmula mántrica. Es simplemente una herramienta que facilita redirigir la atención desde los objetos de pensamiento y percepción, al pensador y perceptor de ellos. 
La solución a la pregunta «¿Quién soy yo?» no ha de ser encontrada en o por la mente, puesto que la única respuesta real es la experiencia de la ausencia de mente.

Debido a que la auto-indagación comienza a menudo con la pregunta «¿Quién soy yo?», muchos de los seguidores tradicionales del advaita vedanta asumían que la respuesta a la pregunta era «yo soy Brahman», y ocupaban sus mentes con las repeticiones de esta solución mental. 
Ramana Maharshi criticaba este planteamiento diciendo que mientras que la mente estuviera constantemente dedicada a encontrar o a repetir soluciones a la pregunta, jamás se sumergiría dentro de su fuente y desaparecería. 
Era igualmente crítico por la misma razón que aquellos que intentaban usar «¿Quién soy yo?» como un mantra, diciendo que ambos planteamientos eludían el punto de la auto-indagación.

El objetivo de la auto-indagación es la disolución de la mente, y ésta solo puede devenir cuando dejamos de utilizarla en forma de preguntas y respuestas o mantras. Solo puede disolverse la mente cuando nuestra atención se dirige hacia Eso que Soy y se establece ahí. Es cuando la mente desaparece.

Otro error surgió de la creencia hindú de que el Sí mismo podía ser descubierto rechazando mentalmente todos los objetos de pensamiento y percepción como no-Sí mismo. Tradicionalmente esto se llama el planteamiento de neti-neti [no esto, no esto]. 
El practicante de este sistema rechaza verbalmente todos los objetos con los que el «yo» se identifica —«yo no soy la mente», «yo no soy el cuerpo», etc.— con la expectativa de que el «yo» real será experimentado en su forma pura e incontaminada. 
Esta práctica del neti-neti es una actividad intelectual que no puede llevarte más allá de la mente. El pensamiento «yo» es sostenido por tales actos de discriminación. Y el «yo» que elimina el cuerpo y la mente como «no-yo» nunca puede eliminarse a sí mismo.

Cuando la atención se posa en objetos, la mente no desaparece.
Mientras la mente siga ahí, no es posible la Realización del Sí Mismo.

La creencia de que el Sí mismo puede ser descubierto por la mente, bien sea a través de la afirmación (mantras) o de la negación (neti-neti), esta creencia de que la mente puede, por sus propias actividades, obtener el Sí mismo, es la raíz de la mayoría de los errores sobre la práctica de la auto-indagación.

La meditación en el Corazón es una manera efectiva de alcanzar el Sí mismo, pero esto no debe hacerse concentrando la atención en un punto del cuerpo físico, sino que se debe meditar en el Corazón «como él es». 
El Corazón «como él es» no es una localización, es el Sí mismo inmanente. Y uno solo puede ser consciente de su naturaleza real siéndolo. No puede ser alcanzado por la concentración.
Solo el que medita en el Corazón puede permanecer consciente cuando la mente cesa de ser activa y permanece en quietud. Mientras que aquellos que meditan sobre otros centros, no pueden ser conscientes así e infieren que la mente ha estado en quietud solo después de que torna de nuevo a la actividad.

El que elimina todos los «no-yo» no puede eliminar el «yo». 
Para decir «yo no soy esto» o «yo no soy eso» debe haber el «yo». 
Este «yo» es solo el ego o el pensamiento «yo». 
Después del surgimiento de este pensamiento «yo», surgen todos los demás pensamientos. 
El pensamiento «yo» es, por lo tanto, el pensamiento raíz. Si se arranca la raíz, todos los demás pensamientos son desraizados al mismo tiempo. Por lo tanto busque la raíz «yo», pregúntese a usted mismo «¿Quién soy yo?». Descubra su fuente, y entonces todas las demás ideas se desvanecerán y sólo permanecerá el Sí mismo puro.

Hay sólo dos modos de controlar la mente: o buscar su fuente, o entregarla para que sea destruida por el poder supremo.
La entrega es el reconocimiento de la existencia de un poder omnipotente más elevado.
Si la mente se niega a ayudar en la búsqueda de la fuente, déjela ir y espere su retorno; entonces vuélvala hacia adentro. 
Nadie lo logra sin paciente perseverancia.

El control de la respiración es solo una ayuda para profundizar dentro de uno mismo. Uno puede profundizar también controlando la mente. 
Cuando se controla la mente, la respiración es controlada automáticamente. No hay necesidad de intentar el control de la respiración, el control de la mente es suficiente.
El control de la respiración se recomienda solo a aquellos que no pueden controlar sus mentes directamente.
Un hombre más avanzado irá directo naturalmente al control de la mente sin perder su tiempo en practicar el control de la respiración.

Si uno se concentra en el sahasrara (7º chakra) no hay ninguna duda de que sobreviene el éxtasis del samadhi. Sin embargo, los vasanas, que son las tendencias mentales latentes, no son destruidos.
El yogui está por lo tanto obligado a despertar del samadhi debido a que la liberación de la esclavitud todavía no se ha cumplido. Todavía debe tratar de erradicar los vasanas inherentes en él a fin de que cesen de perturbar la paz de su samadhi.
Así, él desciende desde el sahasrara al Corazón, por lo que es llamado la jivanadi, que es solo una continuación de la sushumna.
La sushumna es así una curva: comienza en el chakra más bajo, sube a través de la espina dorsal hasta el cerebro y desde allí desciende y acaba en el Corazón.
Cuando el yogui ha alcanzado el Corazón, el samadhi deviene permanente.
Así pues, vemos que el Corazón es el centro final.

La búsqueda del Sí mismo es un método directo, superior a las otras meditaciones. 
En el momento en que usted comienza a buscar el Sí mismo y a profundizar cada vez más, el Sí mismo real está a la espera para tomarle a usted. Entonces todo lo que se hace es hecho por algo en lo que usted no tiene ninguna mano.
En este procedimiento, todas las dudas y discusiones son abandonadas automáticamente.  Lo mismo que uno que se duerme, olvida por el momento, todas sus preocupaciones.

¿Cómo puedo decir si estoy haciendo progresos con mi indagación?

El grado de la ausencia de pensamientos es la medida de su progreso hacia la Auto-realización.
Pero la Auto-realización misma no admite progreso, es siempre la misma. El Sí mismo permanece siempre en realización. Los obstáculos son los pensamientos.
El progreso se mide por el grado de eliminación de los obstáculos a la comprensión de que el Sí mismo está siempre realizado.
Así pues, los pensamientos deben ser detenidos buscando a quién surgen. De modo que vaya usted a su fuente, donde ellos no surgen.



Sri Ramana Maharshi
“Sea lo que usted es”

29 julio 2017

RENDICIÓN



Si la auto-indagación te parece demasiado difícil, entonces, tu siguiente mejor opción es rendirte o entregarte por completo a Dios.
Entrega todo, tus problemas, tu ego, tu cuerpo, tu mente, tu trabajo, tu mundo. Di: "He aquí, Dios, tómalo, no quiero nada más de esto. Soy tuyo, haz conmigo lo que quieras. Hágase tu voluntad".
Esto significa que ya no tienes nada de qué preocuparte.
Si en verdad te rindes totalmente, estarás inmediatamente radiante de felicidad, porque has dado tu ego a Dios y lo que queda es Dios. Tú no tienes cuerpo. No tienes mente. No tienes trabajo. No tienes problemas. Ha sido tu ego todo el tiempo el que te ha tenido engañado, haciéndote creer que algo está mal, y has estado jugando al escondite, tratando de encontrar a Dios aquí, allá y en todas partes, cuando todo el tiempo Dios estaba dentro de ti mismo como el Sí mismo.

Empieza a ver la verdad. Empieza a erguirte con la cabeza alta. Pierde el miedo, hazte fuerte, deja al mundo solo, se cuidará a sí mismo.
Hay un poder misterioso que guía al mundo a su destino correcto. No necesita ninguna ayuda de ti. Si estás destinado a hacer cierto trabajo en el mundo, se llevará a cabo, pero tú no tienes nada que ver con eso. Eso no significa que tienes que dejar tu trabajo o ir a sentarte a una cueva o renunciar a tu vida. Donde quiera que estés en este momento es donde se supone que debes estar. Sólo siente, "yo no soy el hacedor", y tu trabajo continuará.
No te apegues a tu trabajo, no reacciones a cualquier situación o condición, sé Tú mismo. Enfoca tu atención en la consciencia y tu cuerpo seguirá haciendo lo que ha venido a hacer aquí.
Todo está predestinado. No seas egoísta al pensar que tienes algún poder sobre los demás o que tú eres el hacedor. Es un privilegio haber nacido en esta tierra y la razón por la que has nacido es para encontrar tu Yo real. Adelante, hazlo, y sé libre.

Robert Adams 
(Foto: Thierry Dehove)

28 julio 2017

TODO LO QUE DAS, TE LO DAS A TI MISMO



Había una señora alemana que había llegado al ashram de Ramana Maharshi, y al parecer había hecho una donación de algún tipo, pero no estaba feliz por alguna razón. Ella se quejaba a Ramana y él se mantuvo en silencio.
Le pregunté al intérprete: "¿Qué es lo que quiere?"
El intérprete dijo: "Ella quiere que le devuelvan su donación. Quiere volver de nuevo a Alemania".
Así que ella empezó a discutir. Todo estaba ocurriendo delante de Ramana. Ella comenzó a discutir con uno de los gerentes del ashram y Ramana simplemente miraba. 
Entonces, Ramana dijo en Inglés: "Devuélvanle su donación y añadan cincuenta rupias más", lo que hicieron, y ella se marchó.
Esta era su naturaleza (de Ramana Maharshi). Él nunca veía nada malo. Nunca apartaba a nadie de su amor. No importa lo que hicieran, quiénes eran, dónde estaba su ego, él comprendía y amaba a todos de la misma manera.

Recuerdo, cuando él le devolvió su donación además de unas pocas rupias más, la tarde siguiente, un devoto le preguntó: "Ramana, ¿por qué hiciste eso?"
Y Ramana explicó: "Cuando ella nos dio una donación, ¿a quién crees que se la dio? Se la dio a sí misma, pues sólo hay un Sí mismo. Cuando ella se la llevó, ella se la quitó a sí misma. Cuando vuelva a Alemania estoy seguro de que va a tener problemas financieros hasta que aprenda que todo lo que das sólo te lo estás dando a ti mismo, porque no hay dos, o tres, o cuatro sí mismos, sólo hay un Sí mismo".
Y esto incluye todo lo que haces en tu vida, la forma en que miras a otra persona, simplemente estás viéndote a ti mismo.

Robert Adams 

06 julio 2017

LA INFLUENCIA DE LA ALIMENTACIÓN EN EL CAMINO ESPIRITUAL



Ramana Maharshi proclamaba que el tipo de alimento consumido afectaba a la cantidad y cualidad de los pensamientos y recomendaba una moderada ingestión de alimento vegetariano como la ayuda más útil a la práctica espiritual.
La teoría dietética hindú que Sri Ramana respaldaba clasifica los diferentes alimentos según los estados mentales que inducen:

1. Sattva (pureza o armonía).
Los productos lácteos, frutas, hortalizas, legumbres y cereales se consideran alimentos sáttvicos. Una dieta que consiste ampliamente de estos productos ayuda a los aspirantes espirituales a mantener una mente tranquila y serena.

2. Rajas (actividad).
Los alimentos rajásicos incluyen la carne, el pescado y alimentos con especias picantes tales como pimienta, cebollas y ajos. La ingestión de estos alimentos resulta en una mente sobreactivada.

3. Tamas (torpor).
Los alimentos añejos, rancios o que son producto de un proceso de fermentación se clasifican como tamásicos. 
La consumición de estos alimentos conduce a estados de mente apáticos y torpes que obnubilan el discernimiento.
(Ramana Maharshi - "Sea lo que usted es")


LAS 3 GUNAS Y LOS ALIMENTOS



"A las personas sáttvicas les gustan los alimentos que incrementan la vida, la pureza, la fuerza, la salud, la alegría y el buen apetito, que son sabrosos y oleaginosos, sustanciosos y agradables.
Los alimentos amargos, agrios, salados, demasiado calientes, secos, picantes y fuertes les gustan a las personas rajásicas y causan dolor, tristeza y enfermedades.
A los tamásicos les gusta la comida rancia, insípida, podrida, corrompida y los desechos impuros".
(Bhagavad Guita, XVII, 8, 9 y 10)

Todo el universo responde a tres cualidades básicas o gunas - en su vocablo sánscrito-. Son las tres cualidades básicas de todas las cosas que existen en el universo. Todas las cosas y seres del universo son una mezcla de las tres gunas, variando su predominancia según su magnitud de manifestación, según sus hábitos, etc.
Toda acción, emoción o pensamiento responde en el ser humano a estas tres cualidades. Predominando una de ellas.
Entonces toda la naturaleza, incluso la dieta, se clasifica de acuerdo a tres cualidades o gunas; sáttva (pureza), rajas (actividad, pasión) y tamas (oscuridad, inercia). 

La composición mental de una persona se puede juzgar por la clase de alimentos que prefiere. Los yoguis creen que cada persona toma los alimentos que reflejan su nivel de pureza mental y espiritual.

1. SÁTTVA:

"Los alimentos que potencian la vida, la pureza, la fuerza, la salud, la alegría y el buen humor, que son sabrosos, suculentos y agradables, gustan a la gente sáttvica".

Es la cualidad de la pureza, de la estabilidad de la naturaleza. En el ser humano se manifiesta como la pureza de consciencia, la salud, y las cualidades positivas de la mente.
En cuanto a los alimentos, aportan al ser humano una tendencia hacia la pureza, paz mental y salud a su cuerpo. Desde el punto de vista energético estos alimentos limpian y purifican el sistema de nadis o tubos astrales del cuerpo sutil, permitiendo que la energía vital fluya libremente por todo el cuerpo astral.
La alimentación del tipo sáttvica es esencial para la práctica espiritual avanzada, ya que el manejo del prana o energía vital así como de ciertas poderosas energías como la Kundalini Shakti requiere que los nadis o tubos sutiles estén debidamente libres de impurezas.

Los alimentos puros que estimulan la vitalidad, la energía, el vigor, la salud y el regocijo, que son deliciosos, saludables, nutritivos y placenteros son sáttvicos.
Estos alimentos purifican y sosiegan la mente y generan ecuanimidad, serenidad y tranquilidad.
Los alimentos sáttvicos proporcionan energía, aumentan la fuerza y la resistencia y ayudan a eliminar el cansancio, incluso después de un trabajo agotador. 

Los alimentos deben ser muy frescos y naturales, de preferencia cultivados de forma orgánica, sin modificaciones genéticas ni conservantes o aromas artificiales. Han de tomarse del modo más natural posible: crudos, hervidos al vapor o ligeramente cocidos. 
El practicante debe tender hacia esta cualidad en sus diferentes actividades de la vida. La meditación se posibilita por medio de la predominancia de sáttva en la mente, esto es la paz mental, el equilibrio y la ecuanimidad.

LOS ALIMENTOS SÁTVICOS:

Cereales; maíz, trigo, arroz integral, avena, mijo y quinoa.
Hay que incluir en la dieta alimentos de grano grueso, como las gachas de avena y el pan integral: refuerzan los dientes y las mandíbulas y estimulan los procesos de digestión y evacuación.
Los cereales proporcionan hidratos de carbono, que constituyen la principal fuente de energía del cuerpo, y contienen la mitad de los aninoácidos necesarios para la formación de proteínas.

Alimentos ricos en proteínas, como las legumbres, los frutos secos y las semillas.
Las proteínas son "el material de construcción" del cuerpo. La clave de una dieta vegetariana sana es una buena combinación de alimentos que incluyan todos los aminoácidos necesarios para la producción de proteínas.

Fruta, tanto fresca como seca, así como zumos de frutas.
La fruta es un alimento muy importante. Los efectos curativos de los zumos frescos son asombrosos. Aportan minerales, fibra y vitaminas energéticas y revitalizantes. Contienen sustancias alcalinas que limpian la sangre.

Hierbas, para sazonar y en forma de infusiones.

Edulcorantes naturales, como la miel, la melaza, el jarabe de arce y el zumo concentrado de manzana. Son mucho más recomendables que el azúcar refinado. También el azúcar integral sin refinar (panela). El azúcar blanco se debe evitar en una dieta sana.

Los productos lácteos, como la leche, la mantequilla, el queso y el yogur, que siempre han sido parte esencial de la dieta yóguica. Sin embargo, la industria lechera moderna maltrata a los animales y añade hormonas y antibióticos a la leche. Por eso, en las recetas sugerimos una alternativa vegetariana cuando es posible. Si a pesar de todo, se quieren consumir productos lácteos, hay que hacerlo con moderación, ya que aumentan la producción de mucosidad y obstruyen el fluir natural de la respiración.
Hoy en día no es recomendable consumir lácteos.

2. RAJAS:

"Las comidas amargas, agrias, saladas y demasiado picantes, secas o calientes son del agrado de las personas rajásicas y producen dolor, sufrimiento y enfermedad." 

Es la cualidad del movimiento, del cambio en la naturaleza.
En el ser humano es la que produce la pasión (en sus distintas formas) y la tendencia a la actividad.
La dieta yóguica evita los alimentos rajásicos porque excitan el cuerpo y la mente. Incitan a pasiones y actuaciones turbulentas, producen tensión física y mental, agitan los ánimos y destruyen el equilibrio entre mente y cuerpo, que es imprescindible para aclarar la felicidad. 

Los alimentos rajásicos son los alimentos muy picantes, amargos o salados, entre ellos encontramos las especias picantes, el ajo, la cebolla, el café, el té y la sal.

La personalidad rajásica tiende siempre a una constante actividad incesante, hiperactividad y estados emocionales perturbados. Gran euforia y depresión son los polos entre los que oscila. La tendencia hacia las pasiones fuertes e incontrolables es también una característica de este tipo de personalidad. La mente se encuentra inquieta e incontrolable, hay una tendencia a actuar.
Desde luego la práctica de meditación y auto-indagación le resulta imposible, se vuelve inquieto y ansioso.

LOS ALIMENTOS RAJÁSICOS:

La cebolla, el ajo, el rábano, el té, el café y los excitantes de toda Índole integran esta categoría. Así como las comidas muy condimentadas y saladas, los platos preparados plagados de productos químicos y los tentempiés.
Si la comida sáttvica se consume de prisa y corriendo, se vuelve rajásica.
El azúcar refinado (blanco), los refrescos, las mostazas tratadas, las especias fuertes y los alimentos demasiado picantes, amargos, agrios o salados son rajásicos y es mejor evitarlos.
Las especias y los condimentos fuertes sobreexcitan la mente e irritan la membrana mucosa del intestino.
Los alimentos rajásicos fomentan la lujuria, la ira, la codicia, el egoísmo y la violencia, que son barreras que separan a una persona de otra y a todas de la comprensión de lo divino. Rajas es la energía que genera discordia en la vida y guerras en el mundo.

3. TAMAS:

Los alimentos tamásicos hacen a las personas torpes y perezosas y las despojan de ideales, propósitos y motivaciones. Además, acentúan la tendencia al aislamiento crónico y a la depresión y llenan la mente de tinieblas, rabia y pensamientos impuros.
La renuncia a las comidas tamásicas debe ser uno de los primeros cambios que hagas en tu vida. Es la cualidad de la inercia, la oscuridad y destrucción en la naturaleza.
En el ser humano se manifiesta como un estado de pesadez y embotamiento corporal, mental y emocional.
La tendencia a la inercia, el desgano y a la oscuridad es la característica de este tipo de personalidades.
De las tres gunas ésta es la guna más densa a nivel energético y es la primera que es necesaria ir disminuyendo para el trabajo espiritual.

LOS ALIMENTOS TAMÁSICOS:

La carne, el pescado, las bebidas alcohólicas, la marihuana y el opio son tamásicos.
El consumo de carne y el alcoholismo están estrechamente relacionados. La necesidad de alcohol desaparece cuando se elimina la carne de la dieta. 
Los alimentos tamásicos incluyen la comida rancia, podrida y alimentos muertos, como los animales. Así como la fruta demasiado madura o demasiado verde. También abarcan la comida fermentada, quemada, frita, asada a la parrilla o recalentada muchas veces, los platos medio guisados, demasiado guisados o recocidos, así como los productos caducados o los que contienen conservantes, por ejemplo las comidas enlatadas, procesadas, tratadas y precocinadas. 
Las setas están incluidas en esta categoría porque necesitan la oscuridad para crecer. También el vinagre, por ser el resultado de la fermentación y dificultar la digestión. 
Los alimentos fritos en mucho aceite son indigestos: la grasa impide la acción de los jugos digestivos. La fritura destruye la fina esencia nutritiva que resulta beneficiosa para la salud, y la comida se vuelve tamásica.
Si los alimentos sáttvicos se consumen en exceso, se convierten en tamásicos.



(Fuente: Textos hinduístas del Ayurveda)
Camino al Despertar 

30 junio 2017

SANANDO LA IRA



Cuando alguien dice o hace algo que nos hace enojar, sufrimos. Tendemos a decir o hacer algo en respuesta para hacerle sufrir con la esperanza de que suframos menos. Pensamos: «Quiero castigarte, quiero hacerte sufrir porque me has hecho sufrir. Y cuando te vea padecer mucho, me sentiré mejor».
Muchos creen en esta práctica tan pueril, pero en realidad cuando haces sufrir a otra persona, ésta intentará encontrar alivio haciéndote sufrir más. Y el resultado es que vuestro sufrimiento irá aumentando. Pero ninguno de los dos necesitáis un castigo, sino compasión y ayuda.
Cuando te enojes, vuelve a ti mismo y cuida de tu ira. Y cuando alguien te haga sufrir, regresa a ti mismo y cuida de tu sufrimiento, de tu ira. No digas ni hagas nada, porque cualquier cosa que digas o hagas en un estado de ira, podría estropear más tu relación.
La mayoría de nosotros no lo hacemos, no queremos volver a nosotros mismos, sino perseguir a esa persona para castigarla. Pero si tu casa se está incendiando, lo más urgente es volver a ella e intentar apagar el fuego, y no echar a correr detrás del que crees que la ha incendiado, porque si lo haces, tu casa se quemará mientras te dedicas a atraparle.
Y eso no es actuar prudentemente. Debes regresar y apagar el fuego. Cada vez que estás enojado, si sigues relacionándote o discutiendo con la otra persona, si intentas castigarla, estás actuando exactamente como alguien que se pone a perseguir a un pirómano mientras su propia casa está ardiendo.

El Buda nos dio unas herramientas muy eficaces para apagar el fuego que hay en nuestro interior: 
1. El método de respirar y de andar de manera consciente. 
2. El método de abrazar nuestra ira y de observar profundamente la naturaleza de nuestras percepciones. 
3. El método de observar a fondo a los demás para comprender que también sufren mucho y necesitan nuestra ayuda. 
Estos métodos son muy prácticos y proceden directamente del Buda.

Inspirar de manera consciente es saber que el aire está entrando en tu cuerpo, y exhalar de manera consciente es saber que tu cuerpo está cambiando el aire.
Así estás en contacto con el aire y con tu cuerpo, y como tu mente está atenta a la respiración, también estás en contacto con ella.
Sólo necesitas una respiración consciente para volver a entrar en contacto contigo mismo y con el mundo que te rodea, y tres respiraciones conscientes para mantener este contacto.
Mientras inspires, di «inspirando», y mientras espires, di «espirando». De ese modo, estarás practicando todo el día la meditación de caminar. Es una práctica que se puede hacer constantemente y que tiene, por tanto, el poder de transformar nuestra vida cotidiana.

La ira es como un bebé que berrea, sufre y llora. El bebé necesita que su madre lo abrace. Tú eres la madre del bebé, de la ira que surge en ti.
En el momento que empieces a practicar el inspirar y espirar de manera consciente, tendrás la energía de una madre y podrás acunar y abrazar a tu bebé.
Limítate a abrazar la ira que sientes, inspirando y espirando; no necesitas hacer nada más. Y el bebé se sentirá mejor en el acto.

Has de ser como una madre que está atenta por si su bebé llora.
Si una madre está trabajando en la cocina y oye que su bebé llora, deja lo que está haciendo y va a tranquilizarlo.
Quizá estuviera cocinando una sopa muy rica; la sopa es importante, pero lo es mucho menos que el sufrimiento de su bebé. Ella deja de cocinar la sopa y se dirige a la habitación de su hijo. Cuando entra en ésta, es como si hubiera llegado el sol porque la madre está llena de calidez, interés y ternura. Lo primero que hace es coger en brazos al bebé y abrazarlo tiernamente. Cuando la madre lo abraza, su energía penetra en él y lo tranquiliza. Eso es exactamente lo que tienes que aprender a hacer cuando la ira empiece a surgir. Debes dejar cualquier cosa que estés haciendo, porque la tarea más importante es volver a ti mismo y ocuparte de tu bebé, tu ira.
Nada es más urgente que cuidar muy bien de tu bebé.

¿Te acuerdas que cuando eras pequeño y tenías fiebre, aunque te dieran una aspirina o alguna otra medicina, no te sentías mejor hasta que tu madre venía y te ponía la mano sobre la ardorosa frente? ¡Qué agradable era! Su mano era como la de una diosa. Cuando te tocaba con ella, entraba en tu cuerpo una oleada de frescor, amor y compasión.
La mano de tu madre es tu propia mano. Su mano sigue viviendo en la tuya si tú sabes cómo inspirar y espirar, y ser consciente. De ser así, cuando te toques la frente con tu propia mano, sentirás que la mano de tu madre sigue ahí, tocando tu frente. Gozarás de la misma energía de amor y ternura.
La madre sostiene atentamente a su bebé, concentrándose totalmente en él.
El bebé se siente mucho mejor porque su madre lo sostiene con ternura, es como una flor abrazada por el sol. Ella sostiene a su hijo, no sólo para abrazarlo, sino para averiguar qué le ocurre. Como es una verdadera madre, descubre enseguida qué le pasa a su hijo. 

Como practicantes, hemos de ser especialistas en la ira. Hemos de ocuparnos de ella, practicar hasta que entendamos las raíces de nuestra ira y cómo funciona.
Sosteniendo atentamente a su bebé, la madre descubre rápidamente la causa de su sufrimiento, y entonces le es muy fácil corregir la situación. Si el bebé tiene fiebre, le dará una medicina para que desaparezca. Si tiene hambre, lo alimentará con leche calentita. Si el pañal está demasiado apretado, se lo aflojará.
Como practicantes, hemos de hacer exactamente esto. Sostendremos al bebé de nuestra ira con tanta atención que nos sentiremos mejor. Después haremos la práctica de respirar y caminar de manera consciente, como si estuviéramos cantando una nana al bebé de nuestra ira. Y entonces la energía de la plena conciencia penetrará en la energía de la ira, exactamente de la misma forma que la energía de la madre penetra en la del bebé. No hay ninguna diferencia. Si sabes hacer la práctica de la respiración consciente, de sonreír y de meditar caminando, seguro que te sentirás mejor al cabo de cinco, diez o quince minutos.

Todas las plantas se alimentan del sol. Todas son sensibles a él. Cualquier vegetación que sea abrazada por el sol experimentará una transformación.
De madrugada las flores aún no se han abierto, pero cuando al amanecer sale el sol, las abraza e intenta penetrar en ellas. La luz del sol está formada por partículas diminutas, por fotones. Los fotones van penetrando poco a poco en la flor, uno tras otro hasta llenarla de ellos. En ese momento la flor no puede resistir más y ha de abrirse a la luz del sol.
Del mismo modo, todas las formaciones que hay en nosotros, tanto mentales como fisiológicas, son sensibles a la energía de ser consciente. Si la plena conciencia está ahí, abrazando tu cuerpo, éste se transformará. Si la plena conciencia está ahí, abrazando tu ira o tu desesperanza, éstas también se transformarán. Según el Buda y según nuestra experiencia, cualquier cosa que sea abrazada por la energía de la plena conciencia, experimentará una transformación.
La ira que hay en ti es como una flor. Al principio quizá no comprendas su naturaleza, o por qué ha surgido. Pero si sabes abrazarla con la energía de ser consciente, empezará a abrirse.
Para generar la energía de la plena conciencia y abrazar la ira que sientes, puedes permanecer sentado, siguiendo tu respiración, o practicar la meditación caminando. Al cabo de diez o veinte minutos tu ira se habrá abierto ante ti y verás de pronto su verdadera naturaleza. Quizá haya surgido a causa de alguna percepción errónea o por falta de habilidad.

Puedes transformar la basura de tu ira en la flor de la compasión. Muchos de nosotros podemos hacerlo en tan sólo quince minutos. El secreto radica en seguir practicando el respirar de manera consciente, el andar de manera consciente, y generar la energía de ser consciente para abrazar tu ira.
Abrázala con mucha ternura. La ira no es tu enemiga, sino tu bebé. Es como el estómago o los pulmones.
Cada vez que tienes algún problema en los pulmones o en el estómago, no piensas en desprenderte de ellos. Lo mismo ocurre con la ira. La aceptas porque sabes que debes cuidar de ella, transformarla en energía positiva.

DESCUBRE LA VERDADERA NATURALEZA DE TU IRA

En el momento en que te enojas, tiendes a creer que tu desdicha la ha creado otra persona, y la culpas de tu sufrimiento. Pero al observarlo más a fondo, quizá descubras que el principal causante de tu sufrimiento es la semilla de la ira que hay en ti.
Muchas otras personas, al afrontar la misma situación, no se enojarán como tú. Oyen las mismas palabras, ven la misma situación y, sin embargo, son capaces de mantenerse tranquilas y no se dejan llevar por las emociones.
¿Por qué te enojas tú con tanta facilidad?

Quizá te ocurre porque la semilla de la ira que hay en ti es demasiado fuerte. Y como no has practicado en el pasado los métodos para cuidar de tu ira, la semilla de la ira se ha regado con demasiada frecuencia.
Todos tenemos una semilla de la ira en el fondo de nuestra conciencia. Pero en algunos de nosotros, esa semilla es más grande que otras semillas, como las del amor o la compasión.
La semilla de la ira puede ser más grande porque en el pasado no hemos practicado. Cuando empezamos a cultivar la energía de ser conscientes, la primera percepción que tenemos es que la principal causa de nuestro sufrimiento, de nuestra desdicha, no es otra persona, sino la semilla de la ira que hay en nosotros, y dejamos entonces de culpar a los demás de nuestro sufrimiento.
Comprendemos que esa persona es sólo una causa secundaria.

Cuando tienes esta clase de percepción, te sientes mucho mejor. Pero la otra persona puede seguir viviendo en un infierno porque no sabe cómo practicar. Una vez te has ocupado de tu ira, ves que esa persona aún está sufriendo, así que ahora puedes centrar tu atención en ella.

Cuando alguien no sabe cómo manejar su propio sufrimiento, deja que se extienda a la gente de su alrededor. Cuando tú sufres, haces sufrir a la gente que te rodea. Es algo muy natural. Por eso hemos de aprender a manejar nuestro sufrimiento, para que no lo vayamos repartiendo por ahí.

Cuando eres el cabeza de familia, por ejemplo, sabes que el bienestar de los miembros de tu familia es muy importante. Como tienes compasión, no dejas que tu sufrimiento haga daño a los que te rodean. Practicas el aprender a manejar tu sufrimiento porque sabes que no es una cuestión individual, y que tu felicidad tampoco lo es.

Cuando alguien está enojado y no sabe cómo manejar su ira, se siente impotente, sufre. Y también hace sufrir a los que le rodean. Al principio sientes que la persona que te enoja se merece un castigo. Deseas castigarla porque te ha hecho sufrir. Pero después de diez o quince minutos de meditar caminando y de observar de manera consciente, descubres que en vez de castigo, lo que necesita es ayuda. Y ésa es una buena percepción.

Esa persona puede ser muy cercana a ti, quizá tu esposa o tu marido. Si tú no la ayudas, ¿quién va a hacerlo?
Como sabes abrazar tu ira, ahora te sientes mucho mejor, pero ves que la otra persona sigue sufriendo. Esta percepción te mueve a acercarte a ella de nuevo. Nadie más puede ayudarla, excepto tú. Ahora sientes un gran deseo de volver y ayudarla. Es una actitud totalmente distinta a la que antes tenías, ya no deseas castigarla. Tu ira se ha transformado en compasión.

La práctica de ser consciente, conduce a la concentración y a la percepción interior. La percepción es el fruto de la práctica, y puede ayudarnos a perdonar y a amar a los demás.
Practicar durante quince minutos o media hora el ser consciente, el concentrarte y el observar las percepciones interiores, puede liberarte de tu ira y convertirte en una persona afectuosa. Ésa es la fuerza del Dharma, el milagro del Dharma.

¿Cómo detener el ciclo de la ira?

Había un chico de doce años que venía a Plum Village cada verano para practicar con otros jóvenes. Tenía un problema con su padre, porque cada vez que cometía un error o se caía y se lastimaba, su padre en vez de ayudarle, le gritaba y le insultaba diciendo: «¡Qué estúpido eres! ¿Cómo puedes hacerte algo así?». Le gritaba sólo porque se había caído y se había hecho daño. Así que para él su progenitor no era una persona afectuosa ni un buen padre.
Se prometió que al crecer, casarse y tener hijos, nunca los trataría de ese modo. Si mientras estaba jugando su hijo se caía y se lastimaba, sangrando un poco, en vez de gritarle le abrazaría e intentaría ayudarle.
El segundo año que estuvo en Plum Village, vino con su hermana pequeña. Mientras su hermanita jugaba con otras niñas en la hamaca, de pronto se cayó al suelo. Se golpeó la cabeza con una roca y su cara empezó a cubrirse con hilillos de sangre. De repente aquel chico sintió que la energía de la ira estaba surgiendo en él. Estuvo a punto de gritar a su hermana: «¡Qué estúpida eres! ¿Cómo puedes hacerte algo así?». Estuvo a punto de hacer lo mismo que su padre había hecho con él. Pero como había practicado en Plum Village durante dos veranos, pudo contenerse. En lugar de gritarle, se puso a practicar el caminar y el respirar de manera consciente mientras los demás ayudaban a su hermana.
En sólo cinco minutos experimentó un momento de iluminación. Vio que su reacción, su ira, era una especie de energía habitual que su padre le había transmitido. Se había vuelto exactamente como su padre, era la continuación de él.
No quería tratar a su hermana del mismo modo, pero la energía que le había transmitido su padre era tan fuerte que estuvo a punto de actuar igual que éste se había comportado con él. Para un chico de sólo doce años, es un buen despertar.

Siguió haciendo la práctica de caminar y de pronto sintió un intenso deseo de practicar para transformar esa energía habitual, para no transmitirla a sus hijos. Sabía que sólo la práctica de ser consciente le ayudaría a detener ese ciclo de sufrimiento. El chico vio además que su padre era también víctima de la transmisión de la ira. Probablemente no quería tratarle de aquel modo, pero lo había hecho porque la energía habitual que había en él era demasiado fuerte. En el momento que tuvo esa percepción, que su padre también era víctima de la transmisión, toda la ira que sentía hacia él desapareció. Algunos minutos más tarde tuvo de repente el deseo de volver a casa e invitar a su padre a practicar con él. Para ser sólo un chico de doce años, tuvo una comprensión muy profunda.



Thich Nhat Hanh