04 noviembre 2017

SANACIÓN EMOCIONAL



“La norma psicológica dice que cuando no se toma consciencia de una situación interna, sucede a fuera como destino. Es decir, cuando una persona no toma consciencia de sus contradicciones interiores, la realidad forzosamente representará el conflicto”. 
Carl Gustav Jung.

Cada vez que estés ante una persona y te sientes negativo, sea la emoción que sea... y cada vez que estés viviendo una situación concreta que te produzca dolor o cualquier emoción negativa, como la ira, el enojo, la envidia, la intolerancia, el miedo, etc., recuerda que la culpa no es ni de la otra persona ni de la situación... tampoco es culpa tuya.
Simplemente esa persona o situación te están ayudando a que tomes consciencia de tus emociones negativas.
Ellos son un espejo en el que se reflejan emociones que están en tu mente subconsciente y de las cuales no eres consciente. Únicamente puedes ser consciente cuando alguien o algo te lo está reflejando.
Así que, ahora puedes cambiar tu perspectiva de visión y darte cuenta de que nadie ni nada te hace daño a ti. Ellos simplemente te ayudan a que hagas consciente lo que ya está en ti, en tu mente subconsciente. 
El mundo es una expresión de tu mente subconsciente. Y en la parte subconsciente es donde están todas nuestras memorias, los samskaras y todos los condicionamientos mentales y bloqueos emocionales, los cuales deben hacerse conscientes para poder así liberarlos, transmutarlos.

Por tanto, agradece a la vida por mostrarte a través de otras personas o situaciones, todo aquello que debes trabajar en ti mismo para soltar, para liberar, para sanar... pues sólo así puedes realmente darte cuenta de qué es lo que hay en ti, en tu mente subconsciente, que hay que purificar. 

¿Cómo purificarlo?

Trabajando la alquimia emocional. 
Lo más importante es aceptar esas emociones, abrazarlas con amor, sin resistirse a ellas, sin negarlas, sin alejarlas de tu corazón.
Cuando algo no nos gusta o nos causa dolor, lo rechazamos, lo queremos quitar de nuestro corazón, nos resistimos forzosamente para no sentir el dolor, y aquí está el error; en querer sacar de tu corazón aquello que sientes, ese dolor. Y el dolor emocional, cuando no es aceptado, queda enquistado en tu campo electromagnético, impidiendo que la energía del amor fluya correctamente. Ésto, al cabo del tiempo, acabará manifestándose en tu cuerpo físico con unos síntomas determinados; enfermedades, dolores físicos, alergias, etc.

La Vida es Amor, tu verdadera naturaleza es Amor, por tanto, tu mayor objetivo es liberarte de todo aquello que impide el fluir y la manifestación del Amor. 
Todo aquello que no aceptas, que no amas, se va a ir repitiendo en tu vida en forma de sufrimiento, para que aprendas a amarlo y a trascenderlo, y puedas liberarte de todo aquello que oculta la luz de tu Amor, el Amor que ya eres. 
Tu verdadero objetivo como ser humano es la paz interior. Y para ello, debes purificar tu mente subconsciente.

Una de las formas de sanación del dolor emocional es la Alquimia emocional.

Alquimia significa transformar el metal en oro. Por tanto, la alquimia emocional es transformar una emoción de dolor en luz y amor.

Para poder trabajar la Alquimia emocional, es importante primero trabajar la Presencia. Podemos trabajar la Presencia a través de la meditación profunda (el silencio) o la observación (mindfulness) o la auto-indagación (¿Quién soy yo?). 
Una vez hemos trabajado suficientemente la Presencia a lo largo del tiempo, entonces ya podremos trabajar la Alquimia emocional. 
Todo el trabajo de Alquimia emocional debe hacerse desde la presencia, no desde el ego, ya que si estamos identificados con nuestros pensamientos y emociones, no podremos trascenderlos.
Por tanto, para hacer la Alquimia emocional, debo haberme desapegado de mis pensamientos y emociones, debo haberme vaciado de ego y establecerme en mi verdadera naturaleza, la presencia, el silencio.

Estos son los pasos del trabajo de Alquimia emocional, los cuales haremos desde el estado de presencia: 

1. Poner la atención en la emoción que siento.
2. Observar esa emoción y reconocer que ese dolor ya está en mí.
3. Aceptar que está ahí. Sin reprimirlo, sin negarlo, no luchar contra él, simplemente permitir que esté ahí, abrirle las puertas de mi corazón.
4. No identificarme con esa emoción, tan sólo observarla.
5. Permanecer presente, siendo consciente de esa emoción, aceptándola y abrazándola con amor, diciendo la siguiente afirmación: “Miedo, sé que estás aquí, te abrazo con todo mi amor y la luz de mi plena consciencia”.

Por ejemplo: En el momento en que alguna persona o alguna situación me haga sentir una emoción en particular, significa que esa emoción ya estaba en mí y esa persona o situación la despertaron. Siento esa emoción, por ejemplo, dolor. En el momento en que siento dolor, hago una respiración y me enraízo en mi centro, en la presencia que soy. Ahora, observo ese dolor. Puedo ver que hay espacio entre lo que soy y el dolor. No estoy apegado a él, ni identificado con él, simplemente lo observo. Mientras lo observo sin ningún tipo de juicio mental, sin ningún pensamiento, permito que el dolor esté ahí; sin poner resistencia, sin negarlo, sin luchar contra él, sin intentar quitarlo de mi corazón, simplemente permito que esté ahí, lo acepto. Y en el acto de aceptar, lo abrazo con amor diciendo esta afirmación: “Dolor, sé que estás aquí, te abrazo con todo mi amor y la luz de mi plena consciencia”.

Cuando decimos esta afirmación, sintiendo amor en nuestro corazón, estamos abriendo las puertas de nuestro corazón para aceptar tal emoción, para abrazarla con todo nuestro amor. De esta manera, la emoción se transforma en amor, y esto significa transmutación. Así, la emoción negativa se disuelve, desaparece y nos liberamos. Esta liberación es sanación.



Camino al Despertar 

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