18 enero 2016

LA MENTE



La mente es como el polvo que se va acumulando en la ropa de un viajero. 
Y has estado viajando y viajando durante millones de vidas, sin bañarte ni una sola vez. 
Naturalmente, se ha acumulado mucho polvo. Eso no tiene nada de malo, es natural que ocurra. 
Capas y más capas de polvo, y tú crees que esas capas son tu personalidad. 
Te has llegado a identificar tanto con ellas, has vivido tanto tiempo con esas capas de polvo, que las confundes con tu piel. 
Te has identificado con ellas.
La mente es el pasado, la memoria, el polvo. 
A todos les cae encima... si viajas, recogerás polvo. Pero no hay necesidad de identificarse con él, no hay necesidad de unificarse con él, porque si te haces uno con él vas a tener problemas, porque tú no eres el polvo, eres conciencia.
Este polvo se puede tratar de dos maneras. 
La manera «religiosa» corriente consiste en lavar la ropa y frotarse bien el cuerpo. 
Pero estos métodos no sirven de gran ayuda. Por mucho que laves la ropa, la ropa se ha ensuciado tanto que ya no tiene remedio. No puedes limpiarla; al contrario: todo lo que hagas solo conseguirá ensuciarla más.
La gente religiosa te proporciona jabones y detergentes, instrucciones para lavar la suciedad, pero estos productos dejan sus propias manchas. Por eso, una persona inmoral puede volverse moral, pero seguirá estando sucia. Ahora lo está de un modo moral, pero sigue sucia. A veces, la situación es aún peor que antes.
Un hombre moral tiene toda la inmoralidad dentro de la mente, y le ha añadido cosas nuevas: las actitudes moralistas, puritanas, egoístas. 
Toda la inmoralidad sigue estando dentro, porque no puedes controlar la mente desde la superficie; no hay manera de hacerlo. Simplemente, las cosas no funcionan así. Solo existe una clase de control, que es la percepción desde el centro.
La mente es como el polvo acumulado durante millones de viajes. La auténtica actitud religiosa, la actitud espiritual, consiste simplemente en tirar la ropa. 
No te molestes en lavarla, porque no se puede lavar. Simplemente despréndete de ella como se desprende una serpiente de su piel vieja, y no mires hacia atrás.

Osho 

7 comentarios:

  1. La mente es ingobernable y de ahí vienen todos los problemas para aquellos que creen poder controlarla, manejarla. Pues es como si uno quisiera detener el invierno o el verano, y a partir de ahí crea una teoría, un método, etc., y seguro que algunos se lo creerán, adoptaran los métodos para cambiar la situación.
    Pero, el resultado será confuso, debido a que ese intento de cambiar las estaciones no es posible; por lo que, vamos a entrar en colisión con lo que es, la realidad, vamos a entrar en conflicto. Donde la mente, es aún más ingobernable, creando confusión, con todos los añadidos de depresión, el aferrarse, la dependencia, la insensibilidad e indolencia, la crueldad, la violencia.
    La señal de alarma es cuando nos dividimos, y nuestras relaciones con los demás no son buenas, son imposibles pues eso es porque estamos aferrados, dominados por una creencia, una idea, una teoría, que no tiene nada que ver con los hechos de la realidad de la vida de cada día.

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    1. Esto no es una teoria tampoco es un metodo, no se trata de controlar la mente, obviamente el querer tener el control es un error, aqui lo ideal es dejar ese control para que no exista conflicto, desidentificarse de esos añadidos y ser, ser en realidad sin identificarse, entonces no hay división y solo queda el ahora y uno mismo en el, el yo despierto y es alli donde la mente empolvada se resiste pues entonces no tendria mucha razon de ser, y eso es inconcebible para nuestra mente, pero es alli donde puede ocurrir el despertar de la conciencia en la observacion conciente del yo, que no es la mente, que no son las ideas, ni lo que pensamos, pero todo ese polvo acumulado no nos deja ver.

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